Buñol ha vuelto a convertirse este miércoles en una auténtica marea roja con la celebración de la 79ª edición de La Tomatina. Un total de 22.000 personas han participado en una de las fiestas españolas más conocidas internacionalmente, en la que se han utilizado 150.000 kilos de tomates, 30.000 más que el año pasado.
Desde primera hora, las calles comenzaron a llenarse de participantes vestidos de blanco y preparados con gafas, gorros y todo tipo de accesorios. A las 12.00 horas, el lanzamiento de la tradicional carcasa dio comienzo a la batalla y los siete camiones cargados de tomates empezaron a recorrer el municipio.
En pocos minutos, el blanco de las camisetas desapareció y las calles quedaron completamente cubiertas de tomate. Entre los asistentes había vecinos de Buñol, visitantes de diferentes puntos de España y turistas llegados desde países como Australia, Estados Unidos, Japón, China o India.
El ambiente estuvo marcado por las risas, el agua lanzada desde balcones y, sobre todo, los tomates volando en todas direcciones. Muchos participantes describieron la experiencia como una forma divertida de liberar estrés.
La jornada terminó al ritmo de Libre, de Nino Bravo, antes de comenzar las tareas de limpieza. Solo se registraron cuatro incidencias leves, según fuentes municipales.