El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que incrementará hasta el 50% los aranceles aplicados a los automóviles, camiones, componentes de automoción y acero procedentes de Canadá a partir del 1 de enero de 2027. La medida se ha hecho pública tras la ruptura de las negociaciones bilaterales y ha venido acompañada de duras descalificaciones del mandatario estadounidense hacia la política comercial de Ottawa.
Trump ha argumentado que las elevadas tasas de Canadá a los productos agrícolas estadounidenses han perjudicado gravemente a sus productores, provocando un déficit comercial de 60.000 millones de dólares. Además, ha remarcado que la producción instalada dentro del territorio de Estados Unidos quedará exenta de gravámenes, asegurando que su país no depende económicamente de la nación vecina.
La ruptura de las conversaciones se produjo cuando se negociaba rebajar la tasa habitual del 25% al 15%. Sin embargo, según el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, la delegación canadiense solicitó mayores concesiones para extender las exenciones a vehículos comerciales medianos y pesados, lo que llevó a Washington a endurecer su postura y duplicar finalmente las tarifas.
El fracaso de los contactos ha desencadenado la aplicación automática de gravámenes del 50% a una amplia lista de exportaciones canadienses valoradas en unos 24.000 millones de euros, que incluye materiales como el cemento, el vino o bienes de equipo. A pesar de la contundencia de la medida, la representación estadounidense ha dejado abierta la posibilidad de retomar las conversaciones si Canadá flexibiliza su posición.
En respuesta, el primer ministro canadiense, Mark Carney, ha acusado a la Administración estadounidense de actuar de mala fe y ha anunciado represalias comerciales directas a partir del 8 de septiembre. Ottawa responderá de forma simétrica en sectores clave como los lácteos, el acero, el papel y el equipamiento agrícola con el objetivo de defender los derechos y puestos de trabajo del país.