La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH) ha alertado de que las recientes operaciones militares de las fuerzas israelíes en la Franja de Gaza, que se han cobrado la vida de decenas de civiles, podrían constituir crímenes de guerra. Entre los episodios documentados figuran incidentes graves ocurridos a mediados de agosto, como el bombardeo contra una cafetería junto al mar y diferentes ataques en áreas densamente pobladas que han afectado a menores.
El organismo internacional ha recordado que el Derecho Internacional Humanitario prohíbe de manera estricta los ataques indiscriminados, desproporcionados o dirigidos contra la población civil. Desde la ONU subrayan que, a pesar de las fluctuaciones en la intensidad de los combates, los habitantes del enclave continúan expuestos a un riesgo letal constante e impredecible en su vida cotidiana.
Un aspecto central de la denuncia es el patrón de ataques dirigido contra miembros e instalaciones de la Policía gazatí, con al menos 18 incidentes documentados entre enero y agosto que dejaron decenas de víctimas mortales. La oficina ha recordado que, conforme al derecho internacional, los agentes de policía conservan la condición de civiles protegidos a menos que participen directamente en las hostilidades.
Representantes de Naciones Unidas han cuestionado la existencia de una necesidad militar real en estas ofensivas sobre un territorio ya devastado por la crisis humanitaria. En paralelo, figuras como la relatora especial para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, han condenado con dureza los operativos recientes en Gaza y Cisjordania, elevando las denuncias sobre la situación de los derechos fundamentales en la región.