El 45% de los ciudadanos en los 38 países analizados por el estudio African Insights 2026 se ha planteado en alguna ocasión abandonar su lugar de origen. Este porcentaje se dispara de forma notable en las regiones más próximas a Europa, alcanzando a más del 50% de los habitantes de África Occidental —con Gambia a la cabeza registrando un 68%— y al 45% de los marroquíes. Los datos globales reflejan un aumento sustancial respecto a la década pasada, pasando la proporción de quienes lo meditan con frecuencia del 18% al 25%.
El perfil de quienes sopesan marchar responde mayoritariamente a personas jóvenes y con formación académica. Los menores de 35 años tienen una probabilidad tres veces mayor de pensar en emigrar que los mayores de 55 años, una tendencia especialmente visible en países como Gambia, Liberia, Ghana y Túnez. Del mismo modo, el interés crece entre quienes poseen educación superior (31%), los hombres y los residentes en entornos urbanos frente a las zonas rurales.
El principal motor detrás de este deseo de marcharse sigue siendo el factor económico. La mitad de los encuestados apunta directamente a la búsqueda de empleo como su gran motivación, mientras que un 29% señala la necesidad de huir de la pobreza. Otras razones minoritarias incluyen la búsqueda de oportunidades educativas, motivos políticos vinculados a la democracia o el deseo de viajar, situando la supervivencia y el bienestar material en el centro de la decisión.
En cuanto al destino preferido, Europa se mantiene como la opción predilecta a nivel general con un 32% de las preferencias, seguida muy de cerca por Norteamérica con un 28%. Esta inclinación geográfica varía según la cercanía: el Viejo Continente acapara el 49% de las preferencias en el norte de África y el 39% en el África Occidental, destacando picos muy elevados en países como Guinea Bissau, Cabo Verde y Marruecos.
Por el contrario, el atractivo de migrar a otros países dentro de la misma región africana ha sufrido un descenso claro en la última década. El porcentaje de quienes priorizaban un traslado intracontinental ha caído del 36% registrado en el sondeo de 2016-2018 al 26% actual, consolidando a los países occidentales como el gran espejo en el que proyectan sus expectativas de futuro.