La duración de los contratos laborales registrados en España continúa en niveles especialmente bajos. Durante julio, los nuevos contratos alcanzaron una media de 45,83 días, según los datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Se trata de una de las cifras más reducidas para este mes de las últimas dos décadas.
La tendencia se mantiene prácticamente estable desde 2022, con cinco años consecutivos en los que la duración media de la contratación en julio se mueve alrededor de los 45 días. Una situación que persiste pese a las medidas introducidas por la reforma laboral para limitar los contratos temporales más breves.
En total, durante julio se formalizaron 1,58 millones de contratos. De ellos, cerca de 617.000 fueron indefinidos, mientras que aproximadamente 970.000 tuvieron carácter temporal.
Los contratos de corta duración siguen teniendo un peso importante. El 33,3% duró como máximo un mes y prácticamente uno de cada cinco finalizó antes de cumplir una semana. Además, la mitad de los contratos registrados no superó los tres meses.
Expertos como los de Fedea consideran que reducir la temporalidad ha supuesto un avance, pero advierten de que todavía existe una elevada rotación laboral, incluso entre algunos trabajadores que cuentan actualmente con contratos indefinidos.