El sindicato policial Jupol denunció esta semana un aumento de las agresiones sexuales en Ceuta desde el inicio de la crisis migratoria. Su portavoz, Laura García, cifra en 15 las denuncias presentadas, a un ritmo cercano a una diaria. Esa cifra procede del sindicato y no cuenta aún con confirmación oficial del Ministerio del Interior.
El pasado jueves, sobre las 10.00 horas, la Policía Nacional presenció una agresión sexual en esa calle de Ceuta. Los agentes alertaron de inmediato a un grupo del GRS de la Guardia Civil, especializado en intervenciones de mayor intensidad. El presunto agresor, un hombre marroquí, intentó huir, pero fue detenido minutos después.
Laura García explicó que la cifra podría ser mayor, ya que muchas víctimas migrantes, sobre todo adolescentes, temen denunciar. La portavoz relató además que un grupo de mujeres y niñas asentadas junto al CETI le trasladaron su miedo. Según su testimonio, esas mujeres le dijeron que «si se separan de la policía, son violadas y agredidas sexualmente».
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, respondió a estas informaciones el jueves, tras varios días de silencio. Lo hizo durante una visita a un punto violeta en las fiestas de Cabezón de Pisuerga, en Valladolid.
«Las niñas, desde luego, no están deambulando», aseguró, insistiendo en que «esas menores están atendidas y en todo momento están seguras». La ministra añadió que «la Administración, el Estado, está con ellas» y anunció la expulsión de un agresor ya identificado.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajó a Ceuta esta semana en medio de la polémica. Su llegada estuvo marcada por una fuerte pitada y gritos de «cobarde», «traidor» y «dimisión».
La ministra de Defensa, Margarita Robles, también visitó la ciudad, en medio de un notable despliegue mediático. Varios vecinos le trasladaron su malestar durante el recorrido, con frases como «no puedo salir sola, me da miedo». Otra residente lamentó sentirse «completamente abandonada» por el Gobierno, según recogieron distintos medios.