La Unión Europea de Radiodifusión aprobó una revisión de las normas del Festival de Eurovisión pensada para la edición de 2027. El cambio principal elimina la garantía de que el país vencedor acoja automáticamente la siguiente gala. La medida responde, según la organización, a motivos de seguridad.
El nuevo reglamento fija, por primera vez, un procedimiento claro para descartar como sede al ganador si el contexto lo desaconseja. Se aplicará cuando un conflicto armado o una situación geopolítica delicada afecten a la estabilidad del país o de su región. En ese escenario, la televisión pública de ese país perderá la opción de organizar el festival.
La UER podrá encargar entonces una evaluación de seguridad independiente antes de decidir si el evento puede celebrarse allí con garantías. Esa decisión no alterará en ningún caso el resultado de la votación ni el triunfo del país afectado. Podrá adoptarse antes de la gran final o justo después de conocerse al ganador, y solo afectará a la organización.
A partir de 2027, la televisión que acoja el festival de Eurovisión en sustitución de ganador tendrá plenos derechos y responsabilidades sobre la organización. Dejará de actuar en nombre de la cadena vencedora, como ocurría en el precedente de 2023, y pasará a ser la organizadora oficial del evento.
Otra modificación relevante eleva de 16 a 18 años la edad mínima exigida a los participantes. Ese límite se comprobará tomando como referencia la fecha del primer ensayo, no la de la gran final.
Las nuevas reglas obligan a que la voz principal de cada actuación se interprete siempre en directo, sin excepciones. Queda vetado de forma expresa el uso de correctores de tono como el autotune, así como el recurso al playback. Las bases instrumentales grabadas seguirán permitidas, pero no podrán sustituir ni reforzar de manera indebida la melodía principal cantada por el intérprete.
El borrador del reglamento propone que las semifinales de Eurovision se decidan de nuevo únicamente con los votos del público. Aun así, la organización se reserva la posibilidad de incorporar jurados profesionales, según el peso que finalmente se les otorgue en la fórmula definitiva.
Estos ajustes llegan después de recoger las valoraciones de las distintas delegaciones tras la edición celebrada en Viena en 2026. El grupo de referencia del organismo europeo dio su visto bueno a los cambios dentro de la revisión anual del reglamento.