El embarazo provoca numerosos cambios en el organismo y la piel también puede volverse más vulnerable. La ginecóloga y obstetra Maricruz González recomienda extremar la protección frente al sol durante esta etapa y utilizar diariamente un fotoprotector de amplio espectro, capaz de actuar frente a los rayos UVA y UVB, preferiblemente con SPF 50.
Los cambios hormonales propios del embarazo pueden aumentar la sensibilidad de la piel y favorecer la aparición de melasma, unas manchas oscuras que suelen localizarse en zonas del rostro como las mejillas, la frente o el labio superior. Una protección adecuada puede ayudar a reducir las posibilidades de que aparezcan o se intensifiquen.
La especialista señala que los protectores minerales, elaborados con ingredientes como óxido de zinc o dióxido de titanio, suelen ser una alternativa bien tolerada por las pieles sensibles.
Sin embargo, utilizar crema solar no es suficiente. Buscar zonas de sombra, llevar sombreros de ala ancha, gafas de sol y ropa adecuada también ayuda a limitar la exposición.
El protector debe aplicarse incluso durante los días nublados y renovarse después del baño o al sudar. Más allá de una cuestión estética, protegerse correctamente durante el embarazo contribuye a cuidar la salud de la piel a largo plazo.