La plataforma Netflix lanzó este miércoles 5 de agosto la segunda tanda de episodios de Cien años de soledad, la serie basada en la emblemática novela de Gabriel García Márquez. Esta entrega consta de siete capítulos que abordan los pasajes más oscuros y violentos de la saga de los Buendía, a la espera del octavo y último episodio que se estrenará el 25 de agosto. Según su directora, Laura Mora, este tramo final que narra la caída de Macondo busca poner en valor el profundo mensaje político y la absoluta vigencia de la obra original.
En declaraciones a Europa Press, la cineasta colombiana Laura Mora, directora de cuatro de los nuevos capítulos, explica que el propósito central de esta etapa ha sido profundizar en la complejidad humana y social del texto original. La creadora señala que es necesario «devolverle un poco a la serie ese carácter político que tiene la novela», un matiz que a menudo se desdibuja debido a la omnipresencia de la etiqueta de realismo mágico.
Mora argumenta que el concepto de realismo mágico tiende a desplazar la obra hacia la fantasía, opacando las tragedias sociales reales que en ella se relatan. Al respecto, reflexiona sobre la selectividad de los lectores: «Yo digo mucho que todos nos acordamos de las mariposas amarillas, pero olvidamos quién traía las mariposas amarillas. Olvidamos que era un hombre negro, obrero, que trabajaba en la compañía bananera», evidenciando las prácticas de explotación retratadas en la trama.
Asimismo, la directora resalta la estructura monumental y de corte bíblico de la novela, que «empieza con el génesis (…) y termina con un apocalipsis y que reflexiona todo el tiempo, como en las tragedias griegas, sobre la tendencia del hombre a la repetición». Desde su perspectiva, esta radiografía de la condición humana conserva una «plena vigencia» en la actualidad frente a «un mundo que tiende a la locura, que tiende a unas prácticas muy colonialistas y a la falta de compasión».
Por último, de cara a la conclusión definitiva de la serie el próximo 25 de agosto, Mora ha adelantado que el episodio final tendrá una duración de hora y media y se proyectará en cines de Colombia. Esta iniciativa busca rendir tributo al propio autor y creador: «Quería honrar el amor que tenía García Márquez por el cine y a su deseo de hacer cine».