El primer ministro de Portugal, Luís Montenegro, ha cuestionado la política migratoria del Gobierno español tras la reciente crisis vivida en Ceuta, donde miles de personas accedieron de forma irregular a la ciudad autónoma en apenas unas horas. Aunque evitó mencionar directamente a España, el dirigente luso criticó la falta de regulación en la gestión de los flujos migratorios y advirtió de que determinadas medidas pueden generar un «efecto llamada» si no van acompañadas de recursos suficientes para la acogida e integración.
Durante un acto celebrado en Torres Vedras, Montenegro defendió el modelo aplicado por Portugal, asegurando que su Ejecutivo trabaja para garantizar que quienes llegan al país puedan acceder a un empleo, una vivienda y servicios básicos como la sanidad, la educación y el transporte. A su juicio, esas condiciones son fundamentales para una integración efectiva.
Las declaraciones llegan pocos días después de la entrada masiva de migrantes en Ceuta, un episodio que el Gobierno español da por prácticamente resuelto tras el retorno de la mayoría de las personas a Marruecos.
La situación también ha centrado el debate en la Unión Europea. Los ministros del Interior de los Veintisiete analizaron esta semana lo ocurrido y coincidieron en la necesidad de reforzar el control de las fronteras exteriores. No obstante, desde la Comisión Europea rechazaron establecer una relación directa entre las políticas de regularización de inmigrantes y la crisis registrada en la ciudad autónoma, pese a las críticas formuladas por algunos países europeos.