La imagen de Pedro Sánchez disfrutando de sus vacaciones estivales en la residencia oficial de La Mareta, en Lanzarote, ha traspasado las fronteras españolas y ha generado una oleada de críticas en los medios de comunicación europeos más influyentes. Los diarios han cuestionado con severidad que el Ejecutivo haya optado por mantener su agenda de descanso frente a una situación de máxima gravedad en el país.
El diario alemán Bild ha sido uno de los más duros con la gestión del Ejecutivo central, publicando un artículo bajo el contundente titular «España se hunde en el caos, Sánchez está de vacaciones». El medio germano reprocha al presidente que decidiera ausentarse por cuatro semanas mientras se afronta una crisis migratoria histórica y recuerda que los servicios de inteligencia ya habían advertido de la inminencia de estas avalanchas sin que el Gobierno tomara medidas preventivas.
En la misma línea crítica se han situado los principales periódicos británicos, poniendo el foco en la falta de sensibilidad política desde Moncloa. The Telegraph ironiza sobre el contraste entre la gestión de la crisis y la difusión pública de «la lista de reproducción musical» compartida por el presidente en sus redes sociales mientras los equipos de rescate trabajaban en las costas de Ceuta.
Por su parte, The Times profundiza en esta desconexión institucional con un artículo titulado «¿Sin sensibilidad? Pedro Sánchez lanza su lista de reproducción de verano en medio de una doble crisis». El diario británico recoge las duras valoraciones de diversos analistas que califican de «mal gusto» la estrategia comunicativa del líder del Ejecutivo en pleno desarrollo de la emergencia migratoria y la virulencia de los incendios forestales.
El malestar internacional también se alimenta de la coincidencia de múltiples catástrofes nacionales durante este periodo estival. A la presión migratoria en Ceuta se suma, según denuncian los diarios europeos, el impacto devastador del mayor incendio forestal de la historia reciente en la provincia de Ávila, con 47.000 hectáreas calcinadas, enmarcado todo ello en un contexto de olas de calor extremo que agravan la vulnerabilidad del país.