Un reciente análisis del Estudio de la Carga Mundial de Enfermedad revela que los niveles altos de colesterol LDL provocaron 3,6 millones de muertes y la pérdida de 90,7 millones de años de vida saludable a nivel global durante 2023, situándose como un importante problema de salud pública.
Este factor de riesgo modificable está directamente vinculado a la enfermedad cardiovascular aterosclerótica, abarcando principalmente la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares. Estas patologías se mantienen como las principales causas de mortalidad prematura en el planeta.
A pesar de que las tasas estandarizadas por edad han disminuido notablemente desde 1990 gracias a las mejoras médicas, el número absoluto de muertes y años de discapacidad ha crecido un 39% debido al crecimiento y envejecimiento demográfico.
La carga de esta problemática se concentra de forma notable en países de nivel sociodemográfico medio, destacando que India y China acumulan por sí solos un tercio de la incidencia mundial total relacionada con el colesterol LDL elevado.
Ante estos datos, los investigadores instan a reforzar con urgencia los programas de detección precoz, ampliar el acceso a la atención médica y promover hábitos de vida cardiosaludables en todo el mundo de cara a los próximos objetivos internacionales.