El juicio por la denominada Operación Kitchen ya ha quedado visto para sentencia tras cuatro meses de sesiones en la Audiencia Nacional, donde el tribunal ha escuchado a más de un centenar de testigos entre policías, altos cargos, investigadores y responsables políticos. Ahora será la Justicia la que determine si el dispositivo fue un operativo parapolicial destinado a espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas o una investigación ajustada a la legalidad para localizar patrimonio oculto.
La Fiscalía Anticorrupción sostiene que desde el Ministerio del Interior se organizó una operación clandestina para obtener información sensible que Bárcenas podía conservar sobre dirigentes del Partido Popular y entorpecer las investigaciones sobre la supuesta caja B. Por ello solicita penas de hasta 19 años de prisión para el comisario jubilado José Manuel Villarejo y de 15 años para el exministro Jorge Fernández Díaz, entre otros acusados.
Las defensas, en cambio, rechazan cualquier actuación ilegal y mantienen que la Policía únicamente perseguía recuperar dinero presuntamente oculto por Bárcenas e identificar a posibles testaferros. Durante el proceso también destacaron las declaraciones del expresidente Mariano Rajoy y del propio extesorero, cuyas versiones fueron completamente opuestas. Mientras Bárcenas insistió en que existió una maniobra para perjudicarle, Rajoy negó cualquier implicación y defendió que la actuación policial se desarrolló dentro de la legalidad. Ahora, la sentencia resolverá una de las causas más relevantes de los últimos años.