El fundador de Inditex, Amancio Ortega, se mantiene a la cabeza de las grandes carteras inmobiliarias privadas con un total de 132 activos repartidos en trece países, impulsado por su sólida estrategia de diversificación a través de su vehículo inversor.
Solo en lo que va de año, el principal accionista del gigante textil ha destinado más de 1.300 millones de euros en al menos cuatro adquisiciones estratégicas, entre las que sobresale un complejo de oficinas en el exclusivo distrito VIII de París valorado en 850 millones de euros.
Su cartera incluye sedes de grandes corporaciones tecnológicas y financieras, destacando activos emblemáticos internacionales como el edificio Royal Bank en Toronto, The Post Building en Londres, o complejos ocupados por gigantes como Amazon y Meta en Estados Unidos.
En el ámbito nacional, donde posee cerca de 40 inmuebles, destaca la adquisición de la sede del Grupo Planeta en Barcelona por 250 millones de euros, sumándose a otros colosos arquitectónicos en España como la Torre Picasso y diversos edificios en el Paseo de la Castellana de Madrid.
Esta formidable expansión inmobiliaria se financia en gran medida con los dividendos millonarios que percibe de Inditex —superando los 3.200 millones este año—, consolidando una fortuna intercontinental que abarca desde Europa y Norteamérica hasta Asia.