Dentro de 5 años, el abyecto terrorista Txapote saldrá de la cárcel. Quedan lejos, justo ahora que se cumplen 29 años del crimen, aquellas frías 48 horas que conmocionaron a España y tuvieron en vilo a medio mundo, y la imagen de dolor de aquel humilde padre llegando a su casa tras conocerse que ETA había ejecutado a su hijo de dos tiros en la nuca.
Más que ese ente sanguinario y abstracto llamado ETA, el verdugo fue el más psicópata de la banda, Francisco Javier García Gaztelu, alias Txapote. Ese que se puede ver en el juicio en Youtube dentro de la pecera de la Audiencia Nacional diciéndole a voces a juez Güevera que le iba «a pegar siete tiros».
Este anormal desalmado es uno de los que Sánchez ha llevado a las cárceles del País Vasco a cambio de los votos de los filoetarras de Bildu.
El concejal del PP de Ermua, Miguel Ángel Blanco, yace desde entonces bajo la losa de la eternidad mientras que Txapote obtendrá la libertad en 2031. Todo gracias a la obsesión por el cargo de Sánchez. ¡Que te vote Txapote…!, le decían por la calle a Sánchez.
Txapote es el tipo sin entrañas que desoyó los gritos de clemencia de toda España y medio mundo y disparó dos veces en la nuca a Miguel Ángel Blanco, al que previamente secuestró a la salida del Ayuntamiento de Ermua, tras ordenarle que se arrodillara bajo los árboles del bosque en el que lo ejecutó. Hoy se cumplen 29 años de aquel horror que llevará siempre marcado con sangre en sus dedos asesinos.
El 10 de julio de 1997, la banda terrorista ETA secuestró a Miguel Ángel Blanco Garrido, concejal del Partido Popular en Ermua. Tenía solo 29 años.
Miguel Ángel no era únicamente un cargo público. Era un joven con toda una vida por delante. Había estudiado Ciencias Económicas y Empresariales y, tras licenciarse, encontró trabajo en la empresa Eman Consulting, en Éibar.
Antes había trabajado como albañil junto a su padre. Le apasionaba la música, tocaba la batería en el grupo Póker y era un gran admirador de Héroes del Silencio.
Tenía novia y ambos soñaban con casarse y formar una familia. En 1995 decidió afiliarse al Partido Popular, convencido de defender sus ideales desde el compromiso democrático, y ese mismo año fue elegido concejal en Ermua.
Aquellos eran años especialmente duros en el País Vasco.
ETA había intensificado su estrategia del terror con lo que denominó la “socialización del sufrimiento”, una campaña destinada a extender el miedo entre periodistas, profesores, intelectuales, jueces, concejales, empresarios y representantes de los partidos constitucionalistas.
El objetivo era que toda la sociedad sintiera el peso de la violencia y del miedo. En enero de 1995 había asesinado a Gregorio Ordóñez, teniente de alcalde de San Sebastián y parlamentario vasco del Partido Popular.
En enero de 1996, ETA secuestró al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, al que mantuvo encerrado en un zulo durante 532 días en condiciones infrahumanas. Su sorpresiva liberación por la Guardia Civil el 30 de junio de 1997 supuso un duro golpe para la organización terrorista.
Tan solo diez días después, el 10 de julio de 1997, ETA volvió a golpear secuestrando a Miguel Ángel Blanco cuando se dirigía a su trabajo en Éibar. Horas después lanzó un ultimátum al Gobierno de España: si en 48 horas no se trasladaba a todos los presos de ETA a cárceles del País Vasco, sería asesinado.
Durante aquellas 48 horas, España entera contuvo la respiración. Millones de ciudadanos salieron espontáneamente a las calles para exigir su liberación. ETA, o sea, Txapote, cumplió su amenaza.
Nunca antes se había producido una movilización tan multitudinaria contra ETA.
En plazas y avenidas de toda España se escuchó un mismo clamor: «¡Miguel Ángel, libertad!». Aquella reacción cívica, que después sería conocida como el espíritu de Ermua, unió a millones de personas en defensa de la libertad, la democracia y la dignidad frente al terrorismo. También en el País Vasco.
El Gobierno decidió no ceder al chantaje de la organización terrorista, al considerar que un Estado democrático no podía someterse a las exigencias de quienes pretendían imponer sus objetivos mediante el asesinato.
Cumplido el ultimátum, la tarde del 12 de julio de 1997, ETA llevó a cabo su amenaza. Miguel Ángel Blanco fue obligado a arrodillarse en un descampado de Lasarte-Oria y recibió dos disparos en la cabeza.
Fue abandonado gravemente herido y encontrado poco después con vida. Trasladado al Hospital Nuestra Señora de Aránzazu de San Sebastián, los médicos lucharon durante horas por salvarle, pero falleció en la madrugada del 13 de julio.
Su asesinato marcó un antes y un después en la historia de España. La sociedad respondió con una firmeza inédita, aislando política y socialmente a ETA y mostrando que la inmensa mayoría de los españoles rechazaba el terrorismo sin matices.
Veintinueve años después, Miguel Ángel Blanco sigue siendo el símbolo de una generación que sufrió la barbarie terrorista.
Su historia recuerda que detrás de cada víctima había una persona con sueños, familia, amigos y proyectos de vida.
Él no murió solo por ser concejal del Partido Popular; fue asesinado por defender la libertad, la democracia y el Estado de derecho frente a quienes pretendían imponer sus ideas mediante el terror.
Su memoria pertenece a toda España y constituye un homenaje permanente a todas las víctimas de ETA, para que nunca se olvide el precio que tantas personas pagaron por defender la libertad. Y que el anormal de Txapote trató de destruir. Miguel Ángel está muerto. El sigue vivo, está en una cárcel del País Vasco y su libertad se vislumbra cercana.
Por fin leo en un periódico el vil asesinato de Miguel Angrl Blanco.
Que sirva de ejemplo a muchos qué hoy, no saben nada, o no les conviene saber.
La cobardia de unos canallas al asesinar a un inocente chaval.
Hoy se sientan en las mesas de gente qué les usa como trapo de fregsr.
¡¡Malditas nulas conciencias!!
Que no se os olvide quien está «matando» la verdadera historia de aqurllos tenebrosos años.
Gracias por hacernos recirdar a aquel pobre chico que llegó a dudar sangre antes de morir.
por miefo a estos denominados hoy HOMBRES DE PAZ, por gente sin honor ni verguenza ni arrepentimiento.
Descsnse en paz este chavsl que rmpezaba a vivir y lo asesinaron.
Al final consiguieron lo que querían. Tantas muertes en vano, tanta lucha de tantas personas que plantaron cara a la peor campaña del terror que es la que amenaza tu propia vida y la de los tuyos, para que venga un gobierno y borre la memoria de todos estos héroes comprando escaños que estàn manchados de su sangre. Ni siquiera acuden a los homenajes en memoria de estos valientes, prefieren no ensalzarlos para no enfadar a los que les mantienen en el poder. Si se posicionan al lado de los asesinos, quiere decir que toleran su sistema de coacción y sus principios, tratan con ellos de igual a igual porque en definitiva se han convertido en lo mismo, una mafia.
Muy buen artículo, emotivo y da en el foco de la realidad.
Emocionante artículo, mis felicitaciones a la redactora. Me ha emocionado…….
Yo también, precioso y triste artículo.
Días terribles que nunca se olvidan,lo peor,ver cómo están en el congreso manejando nuestras vidas.Son unos asesinos y los que están a su lado no merecen mi respeto.
Ese día selló su final ETA.
Un final lleno de sangre e injusticia.
Un final donde los españoles clamaron al unísono con una sola voz.
No fue escuchada su petición.
DEP Miguel Ángel Blanco.
Es muy difícil luchar contra el terrorismo, pero es necesario que apliquen leyes más estrictas con aquellos que asesinan o cometen actos de violencia, por la cual no tengan derechos a ver la luz del sol. No puede existir humanidad con aquella persona que no la tuvo y cometió asesinato a sangre fría.
JUSTICIA es un concepto y una palabra que se está olvidando y es fundamental hacerlo recordar a los órganos competentes de la «Justicia» y a la clase política en general para que se revisen y modifiquen normativas y preceptos.