La selección española afronta este martes una cita clave contra Francia, consciente de que su fiabilidad defensiva será su mejor arma para acceder a la final. Tras superar a Bélgica en un intenso duelo de cuartos, el combinado nacional busca recuperar la seguridad en la retaguardia que le permitió alcanzar un récord histórico de imbatibilidad, pese a haber recibido su primer tanto en el torneo el pasado viernes.
El orden táctico será fundamental para contrarrestar el ataque francés, liderado por un Kylian Mbappé en estado de gracia con ocho goles en su cuenta particular. Junto a él, Ousmane Dembélé y el creativo Michael Olise conforman una artillería de primer nivel capaz de definir partidos con espacios, lo que obliga a España a mantener una vigilancia extrema y a no perder su estructura como bloque.
Para este enfrentamiento en el AT&T Stadium, Luis de la Fuente confía en la consolidada pareja de centrales formada por Aymeric Laporte y Pau Cubarsí. Su entendimiento, apoyado por el despliegue de los laterales y la disciplina colectiva, ha permitido a España convertirse en la defensa menos goleada del campeonato, evitando que los rivales generen ocasiones claras sobre la portería de Unai Simón.
El duelo se presenta como un enfrentamiento clásico entre la mejor defensa y el ataque más efectivo del Mundial. España sabe que, para neutralizar el talento galo, debe minimizar sus errores y dominar el juego para alejar el peligro de su área, manteniendo la solvencia que la ha caracterizado durante todo el torneo para soñar con alcanzar la gran final.