El incendio de Los Gallardos (Almería) por el que se han decretado tres días de luto en Andalucía, deja por el momento un total de 12 muertos, todos ellos en el término municipal de Bédar. También hay un total de siete denuncias de desaparecidos, además de 23 no localizados y 1.405 desalojados.
El Instituto de Medicina Legal ya ha realizado las autopsias y ha recogido muestras que se han remitido a Madrid para su análisis e identificación. Debido al estado en que han sido hallados los cuerpos, aún no ha sido posible determinar su identidad, edad o sexo, aunque las primeras indagaciones apuntan a que la mayoría serían ciudadanos extranjeros, principalmente británicos y belgas.
La tragedia se ha cobrado la vida de varios grupos de personas que intentaban escapar de las llamas. Un primer grupo falleció tras quedar atrapado en su vehículo al intentar tomar un camino alternativo, mientras que otros ocho perecieron al quedar confinados en una zona de difícil salida tras abandonar sus coches y tratar de cruzar a pie.
Actualmente, se mantiene un dispositivo de rastreo «casa por casa» por parte de la Guardia Civil y voluntarios para descartar la presencia de más personas atrapadas en las zonas ya calcinadas.
Además de los fallecidos, el siniestro ha dejado un saldo de ocho heridos de gravedad, quienes han sido trasladados a la unidad de grandes quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla debido a la severidad de sus lesiones.
Mientras tanto, el operativo de emergencia continúa gestionando a los más de 1.400 evacuados de municipios como Bédar, Los Gallardos, Antas y Lubrín, muchos de los cuales han sido realojados en pabellones de Garrucha, Mojácar y Cuevas del Almanzora gracias a la solidaridad de la población local.
Sobre el origen del incendio, se ha descartado la responsabilidad de las principales redes eléctricas, señalando que el cable apuntado inicialmente pertenecía a una instalación privada y sin tensión.
La rápida propagación de las llamas, que avanzaron hasta 15 kilómetros en solo dos horas impulsadas por vientos de 50 kilómetros por hora, convirtió a este suceso en el incendio más mortífero registrado en España en el siglo XXI, superando el récord histórico que ostentaba la tragedia de Riba de Saelices en 2005.
Ante la magnitud de la catástrofe, diversas autoridades nacionales y europeas han trasladado sus condolencias, incluyendo a los reyes Felipe VI y Letizia y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
En señal de duelo, se han organizado diversos homenajes, entre ellos un minuto de silencio aprobado por la FIFA que se llevó a cabo antes del encuentro futbolístico entre España y Bélgica en Los Ángeles, en recuerdo de las víctimas de este trágico suceso.