España es el país de la Unión Europea donde más ha aumentado la presión fiscal en la última década, según el Informe Anual sobre Fiscalidad 2026 de la Comisión Europea. Entre los periodos 2015-2019 y 2020-2024, los ingresos tributarios crecieron 2,9 puntos porcentuales del PIB, por encima de países como Lituania y Luxemburgo.
Bruselas atribuye casi todo este incremento al aumento de la recaudación procedente de los impuestos sobre el trabajo. En cambio, los tributos sobre el capital apenas registraron cambios y los ingresos ligados al consumo descendieron. El informe también recuerda que España es el único país de la UE que mantiene un impuesto sobre el patrimonio neto.
A pesar de esta subida, la presión fiscal española continúa por debajo de la media de la eurozona. En 2024, los ingresos tributarios representaron el 36,8% del PIB, frente al 39,8% de los países que comparten el euro. En 2025, la cifra española aumentó hasta el 37,8%, aunque siguió por debajo del promedio.
La Comisión prevé que esta diferencia se mantenga durante los próximos años. Sus estimaciones sitúan la presión fiscal en España en el 38,2% del PIB en 2026 y en el 38,4% en 2027, mientras que la eurozona se mantendría alrededor del 40,6%. El informe también destaca el peso de las comunidades autónomas, que recaudan el 16,9% de los ingresos tributarios totales.