El incendio forestal declarado en el municipio almeriense de Los Gallardos ha causado la muerte de once personas, según el último balance oficial facilitado por la Junta de Andalucía. El fuego, favorecido por las altas temperaturas y las difíciles condiciones meteorológicas, también ha dejado varios heridos y ha obligado a movilizar un amplio dispositivo de emergencias para intentar frenar su avance.
Las víctimas mortales fueron localizadas en la zona de Bédar, una de las más afectadas por las llamas. Además, al menos seis personas resultaron heridas. Entre ellas se encuentra una mujer con quemaduras y otra afectada por inhalación de humo, ambas trasladadas a un centro hospitalario. Otras cuatro recibieron asistencia sanitaria en el lugar por lesiones leves y problemas respiratorios derivados de la intensa humareda.
Las causas del incendio continúan bajo investigación. Entre las primeras hipótesis figura la posible caída de un tendido eléctrico sobre una zona de vegetación muy seca, aunque las autoridades insisten en que será la investigación técnica la que determine el origen exacto del fuego.
El avance de las llamas obligó a cortar varias carreteras y a desalojar a vecinos de las zonas próximas al incendio. Alrededor de medio centenar de personas fueron realojadas de forma provisional en un centro cultural habilitado para atender a los evacuados.
En las labores de extinción participan unos 150 efectivos, a los que se ha sumado la Unidad Militar de Emergencias (UME) para reforzar el operativo desplegado sobre el terreno. El objetivo es contener un incendio que ha avanzado con rapidez debido a las elevadas temperaturas, el viento y la escasa humedad.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, trasladó sus condolencias a las familias de las víctimas y calificó lo sucedido como una «tragedia». A través de sus redes sociales expresó el pesar del Ejecutivo andaluz por la magnitud del suceso.
El incendio se produce en plena ola de calor, con avisos meteorológicos activos en distintos puntos de Andalucía por temperaturas muy elevadas. Este episodio vuelve a poner de manifiesto el elevado riesgo de incendios forestales durante los meses de verano.
Precisamente, el Gobierno anunció antes del inicio de la campaña estival el despliegue del mayor dispositivo de prevención y extinción de incendios de los últimos años para hacer frente a una temporada marcada por el calor extremo y la sequía.
Los expertos advierten de que la combinación de altas temperaturas, falta de precipitaciones y fuertes vientos está favoreciendo incendios cada vez más intensos y difíciles de controlar. En España, las olas de calor se han vuelto más frecuentes en los últimos años, incrementando el riesgo de grandes fuegos forestales y ampliando la duración de la campaña de incendios.