La bolsa española ha vivido este miércoles su jornada más negra desde el pasado marzo, perdiendo el soporte de los 19.100 puntos. El detonante principal han sido las duras declaraciones de Donald Trump, quien ha instado a cortar «completamente» el comercio bilateral con España. El mandatario estadounidense justificó su hostilidad atacando la falta de compromiso del país con el objetivo del 5% del PIB en gasto militar, llegando a calificar a España como un «aliado terrible» en el marco de la OTAN.
Este terremoto diplomático se ha visto agravado por una crisis geopolítica de gran escala tras la ruptura del alto el fuego con Irán por parte de Estados Unidos. Tras nuevos ataques mutuos entre fuerzas estadounidenses e iraníes en el Golfo Pérsico, los mercados han reaccionado con pánico ante la inseguridad en los suministros energéticos. Como consecuencia directa, el barril de Brent ha experimentado un repunte superior al 8%, alcanzando los 80 dólares y sembrando el temor a un impacto inflacionista global.
La inestabilidad ha contagiado al conjunto de los parqués europeos, aunque el Ibex 35 ha sufrido un castigo desproporcionado debido a su exposición y a las amenazas directas de Washington. Valores clave del índice, como Amadeus, Santander o IAG, han liderado las ventas con caídas superiores al 4%, mientras que el sector energético ha sido el único refugio, destacando el repunte de Repsol al calor de la escalada en los precios del crudo.
La incertidumbre es ahora máxima, con el FMI señalando este conflicto como el mayor riesgo para la estabilidad económica mundial. Mientras los inversores observan con cautela el aumento de la rentabilidad de los bonos y la tensión en los mercados energéticos, el mercado español intenta digerir un doble frente —comercial y geopolítico— que amenaza con marcar una tendencia bajista persistente si la retórica de la Casa Blanca no suaviza su tono en los próximos días.