La selección española afronta este jueves los dieciseisavos de final del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá con un reto doble: superar a Austria y confirmar que la solidez defensiva puede ser el mejor argumento para seguir avanzando en el torneo.
El equipo dirigido por Luis de la Fuente cerró la fase de grupos como líder, invicto y sin haber encajado un solo gol. Sin embargo, las sensaciones futbolísticas han estado lejos de las expectativas generadas antes del campeonato. Salvo el contundente triunfo ante Arabia Saudí (4-0), España mostró dificultades para generar ocasiones y encontrar continuidad en su juego frente a Cabo Verde (0-0) y Uruguay (1-0).
La ausencia de la mejor versión de varios referentes ofensivos ha condicionado el rendimiento del equipo. La recuperación de Lamine Yamal, las molestias físicas de Nico Williams y Víctor Muñoz y el discreto papel de jugadores como Rodri y Pedri han restado fluidez a un ataque que todavía no ha encontrado su mejor nivel.
Frente a esas dificultades ofensivas, la selección ha encontrado en su defensa un auténtico seguro de vida. La línea formada por Pau Cubarsí, Aymeric Laporte, Marc Cucurella y los laterales Pedro Porro o Marcos Llorente, junto a Unai Simón bajo palos, ha convertido a España en una de las selecciones más fiables del campeonato.
Junto a México, la selección española es la única que terminó la fase de grupos sin recibir goles. Una estadística que también sitúa a Unai Simón muy cerca de entrar en la historia de los Mundiales.
Si mantiene la portería a cero durante los primeros 48 minutos del encuentro frente a Austria, el guardameta del Athletic Club superará a Iker Casillas como el portero español con más minutos consecutivos sin encajar un gol en una Copa del Mundo. En caso de alcanzar el minuto 88 sin recibir tantos, también dejaría atrás la histórica marca del italiano Walter Zenga, establecida en el Mundial de 1990.
Los registros individuales reflejan además el excelente trabajo colectivo. España apenas ha concedido seis disparos entre los tres partidos disputados hasta ahora, lo que supone una media de solo dos remates a puerta por encuentro, la mejor cifra de todas las selecciones presentes en el torneo.
Uno de los grandes protagonistas está siendo Aymeric Laporte. El central lidera el Mundial en intercepciones por partido y destaca también por su dominio del juego aéreo y su precisión en la salida de balón, donde mantiene un porcentaje de acierto cercano al 95 % en el pase.
A su lado, Pau Cubarsí continúa confirmando su enorme proyección. El defensa es el único futbolista menor de 20 años que ha disputado todos los minutos de la fase de grupos y lidera el campeonato en precisión de pase, además de ser uno de los jugadores con mayor número de envíos largos completados.
España espera que esa seguridad atrás vuelva a ser determinante frente a Austria. El reto ahora pasa por mantener la fortaleza defensiva mientras recupera la inspiración ofensiva que convirtió a la selección en una de las grandes favoritas antes del inicio del Mundial. Una combinación que podría acercar a la Roja a las rondas decisivas y mantener vivo el sueño de conquistar una nueva estrella.