El Museo Reina Sofía ha sumado un nuevo espacio a su recorrido permanente con la incorporación de La Alhacena, una propuesta del diseñador Jorge Penadés que busca transformar la visita en una experiencia más cercana y acogedora. Situada en la cuarta planta del edificio Sabatini, esta instalación nace como un lugar pensado para descansar, leer, participar en actividades o simplemente hacer una pausa antes de continuar el recorrido por la colección de arte contemporáneo.
El director del museo, Manuel Segade, explicó que la iniciativa responde a la necesidad de contar con un espacio de bienvenida para el público, alejándose de la idea de una simple sala de espera. El objetivo es que los visitantes se sientan «como en casa» y que el museo ofrezca también un lugar para el encuentro y la convivencia.
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto es su apuesta por la sostenibilidad. El gran mueble que da forma a La Alhacena, de 29 metros de longitud, ha sido fabricado con tableros de madera procedentes de excedentes de producción, materiales que normalmente serían descartados por presentar pequeñas imperfecciones. Penadés defiende que esos «defectos» aportan personalidad y ponen en valor el trabajo artesanal, demostrando que los materiales pueden tener una segunda vida sin perder calidad.
El espacio se completa con cortinas móviles, sofás, sillones, alfombras e iluminación cuidadosamente seleccionados para crear un ambiente versátil que podrá adaptarse a presentaciones, actividades educativas o encuentros, convirtiéndose en un nuevo punto de referencia dentro del Reina Sofía.