La práctica de ejercicio físico puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida de los niños que padecen enfermedades reumáticas. Así lo destaca la doctora Pilar Bernabeu, especialista en Reumatología del Hospital General Universitario Doctor Balmis de Alicante, quien señala que mantenerse activo ayuda a reducir síntomas como el dolor, la rigidez o la fatiga, además de aportar importantes beneficios para el bienestar emocional.
La especialista explica que cada vez existen más evidencias científicas que demuestran que evitar el sedentarismo y fomentar hábitos saludables favorece la evolución de estas patologías, que pueden aparecer desde la infancia debido a alteraciones del sistema inmunitario. Entre ellas, la artritis idiopática juvenil es la más frecuente y afecta aproximadamente a uno de cada mil niños en España.
Con el objetivo de promover estos hábitos, la Fundación Española de Reumatología y la Sociedad Valenciana de Reumatología han impulsado una nueva edición de Reumafit Junior, una iniciativa que anima a los menores a incorporar la actividad física a su rutina diaria. Además de los beneficios físicos, este tipo de encuentros permite a los niños compartir experiencias con otros pacientes, reforzar su autoestima y disfrutar de actividades fuera de su entorno habitual.
Los especialistas recomiendan realizar alrededor de 60 minutos diarios de actividad física moderada, combinándola con ejercicios de fuerza, movilidad y estiramientos. No obstante, insisten en que el deporte debe ser siempre una experiencia agradable y nunca provocar dolor. En caso de un brote de la enfermedad, aconsejan retomar la actividad de forma progresiva una vez controlada la inflamación. Junto al ejercicio, mantener una alimentación equilibrada, conocer bien la enfermedad y mantener una comunicación fluida con los profesionales sanitarios también resulta clave para mejorar la calidad de vida de estos pacientes.