La Policía Nacional ha hecho un llamamiento a las familias para que extremen la vigilancia sobre la actividad digital de los menores este verano. Durante las vacaciones, al disponer de más tiempo libre, los niños y adolescentes pasan más horas conectados a móviles, tabletas y consolas, lo que aumenta su exposición a desconocidos en redes sociales y videojuegos. Por ello, los agentes instan a establecer límites previos antes de ceder el uso de cualquier dispositivo, incluyendo la configuración de controles parentales y la restricción de chats con extraños.
Más allá de las prohibiciones, la clave reside en el acompañamiento y la comunicación constante. La Policía recalca que es fundamental que los menores «sientan que pueden contar lo que les ocurre sin miedo a un castigo inmediato». Cambios bruscos en la conducta, como el nerviosismo al recibir mensajes, el borrado compulsivo de chats o el aislamiento, deben entenderse como posibles señales de alerta que los padres no deben pasar por alto.
Los peligros en la red no son ajenos a la vida real, advierten los especialistas. Detrás de perfiles que ofrecen regalos virtuales, mejoras en juegos o ayuda para subir de nivel, puede esconderse un adulto con fines malintencionados. Prácticas como el grooming, donde el agresor gana la confianza del menor para obtener imágenes íntimas o generar dependencia emocional, representan una de las mayores amenazas en entornos de juego online con chats abiertos.
La vertiente económica también es una preocupación creciente. Muchos videojuegos utilizan dinámicas de recompensas —como cajas sorpresa o monedas virtuales— que pueden generar una necesidad intensa en el menor. Esta vulnerabilidad es aprovechada por terceros para exigir datos bancarios, claves de acceso o favores personales a cambio de elementos digitales, convirtiendo el entretenimiento en una forma de manipulación o chantaje.
La institución ofrece pautas de actuación en caso de detectar un riesgo. Recomiendan no borrar ninguna evidencia, como capturas de pantalla, perfiles o enlaces, ya que son pruebas esenciales para una investigación policial. Asimismo, advierten de que nunca se debe contactar directamente con el presunto autor y que se debe acudir al 091 o a dependencias policiales ante cualquier amenaza, petición de imágenes íntimas o indicios de explotación.