Donald Trump ha abierto un nuevo frente contra las grandes compañías energéticas. El presidente de Estados Unidos ha acusado públicamente a las petroleras de aprovecharse de los consumidores al no reflejar en el precio de la gasolina la reciente caída de las cotizaciones del petróleo y ha ordenado al Departamento de Justicia que investigue su actuación.
A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, Trump denunció que el coste del crudo se ha desplomado en las últimas semanas mientras los precios que pagan los ciudadanos en las estaciones de servicio no han bajado con la misma intensidad.
Según el mandatario, las grandes petroleras están reteniendo parte de ese margen adicional en lugar de trasladar el ahorro a los consumidores. “Están estafando a los consumidores”, afirmó, al tiempo que exigió una reducción más rápida y visible del precio de los combustibles.
La decisión supone una nueva muestra de presión sobre el sector energético en un momento en el que la evolución de los precios de la gasolina sigue siendo un asunto especialmente sensible para millones de estadounidenses. El coste del combustible es uno de los indicadores económicos más observados por la Casa Blanca debido a su impacto directo en la inflación y en el bolsillo de los ciudadanos.
Los datos más recientes muestran que el precio medio del galón de gasolina se sitúa en torno a los 3,93 dólares, lo que supone una caída cercana al 14% respecto a hace un mes. Además, el combustible ha vuelto a situarse por debajo de la barrera de los cuatro dólares por galón, un nivel considerado simbólico en Estados Unidos por su influencia sobre la percepción económica de los consumidores.
Pese a ese descenso, Trump considera que la rebaja debería ser mucho mayor teniendo en cuenta la evolución reciente del mercado petrolero. Por ello, ha pedido una actuación inmediata del Departamento de Justicia para determinar si existe algún comportamiento irregular por parte de las compañías del sector.
La investigación llega en un contexto de tensión recurrente entre la Casa Blanca y las grandes petroleras, a las que Trump ya ha señalado en otras ocasiones por el impacto de los precios energéticos sobre la economía estadounidense.