Tras llegar a un principio de acuerdo con Estados Unidos, las autoridades iraníes han confirmado que el estrecho de Ormuz operará bajo soberanía compartida con Omán.
El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmail Baqaei, aclaró que, aunque no se aplicará un peaje formal, Teherán sí «cobrará por servicios prestados» a los buques que transiten la zona. Este pacto, calificado como «producto de la resistencia del pueblo iraní», busca estabilizar una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo.
El acuerdo, cuyo alcance diplomático total se revelará en Ginebra este viernes, contempla el «fin inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes», incluido el Líbano. Baqaei subrayó la firmeza de este compromiso: «El fin de la guerra en Líbano son parte integral de la comprensión del fin del conflicto. Hemos demostrado en el pasado nuestra determinación al respecto». Asimismo, señaló a Washington como garante ante Israel, advirtiendo que «el incumplimiento de este acuerdo conllevará la suspensión de su implementación».
Antes de la ratificación oficial, el Gobierno iraní llevará a cabo una ronda de consultas con naciones vecinas. El pacto fue adelantado originalmente por el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien destacó la trascendencia de este Acuerdo de Paz. A pesar de este avance, el portavoz iraní matizó que la apertura diplomática no significa el olvido de las tensiones pasadas, afirmando que los acuerdos «no implicarán olvidar ni perdonar los crímenes cometidos contra el pueblo iraní».
La firma final en Suiza marcará el cierre de una fase de alta tensión regional. Irán ha insistido en que mantiene la capacidad de respuesta ante cualquier desvío de lo pactado: «Cuando sea necesario, utilizaremos todos los recursos a nuestro alcance para garantizar el cumplimiento de las obligaciones de las contrapartes». Con esta hoja de ruta, las partes buscan sellar una tregua que transforme la dinámica de seguridad en Oriente Próximo tras años de confrontación.