El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) causó el año pasado 1,2 millones de nuevos casos en todo el mundo y 570.000 muertes, lo que supone un descenso del 43 y del 57%, respectivamente, en comparación con el año 2010, según se desprende de un informe publicado por ONUSIDA.
En 2025, un total de 40,9 millones de personas vivían con VIH a nivel mundial, de las que un 88% conocía su estado serológico. Entre estas, un 89% estaba en tratamiento y, de ellas, el 95% tenía supresión viral.
Aunque estos datos están cerca del objetivo 95-95-95 marcado por ONUSIDA para conseguir erradicar el sida para 2030, la agencia de Naciones Unidas ha aseverado que «el mundo no está en camino» de alcanzar estas cifras, como consecuencia de los recortes en financiación externa, el retroceso en derechos humanos y la falta de inversión y priorización de la prevención del VIH y los servicios comunitarios.
Según recoge el informe, la reducción del 23% en la financiación de la ayuda mundial al desarrollo, que supone la mayor caída registrada, ha afectado de forma notable a los programas de VIH. «No cabe duda de que esta es la interrupción más grave en la respuesta al VIH desde que el mundo se unió para combatir esta enfermedad», ha alertado la directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima.
Los programas de pruebas de VIH disminuyeron un 22% en entornos con alta prevalencia entre 2024 y 2025, lo que implica un aumento de personas que no pueden acceder al tratamiento y la expansión del virus. La adopción de la profilaxis preexposición (PrEP) cayó un 38% en 62 países y, en algunas naciones, la financiación para programas de preservativos disminuyó un 93% y el dinero destinado a programas que garantizan el acceso a servicios de prevención se redujo un 80%.
Aunque 32,1 millones de personas infectadas recibían tratamiento antirretroviral, un 2,7% más que en 2024, 8,8 millones permanecían sin recibir tratamiento y hasta cinco millones desconocían ser portadoras del virus.
El progreso es desigual entre regiones, según expone el informe, que recoge un incremento en el número de infecciones registradas desde 2010 en Europa del Este y Asia Central, Oriente Medio y el Norte de África, y América Latina.
Cada semana, 3.000 adolescentes y mujeres jóvenes en África subsahariana contraen el VIH, lo que para ONUSIDA es una de las señales más claras de que el mundo no está logrando llegar a algunas de las poblaciones más vulnerables.