El Rey Felipe VI aprovechó este sábado la bienvenida oficial al Papa León XIV para reconocer públicamente el “dolor” causado por los casos de abusos sexuales en el seno de la Iglesia y agradecer al Pontífice la “claridad y firmeza” con la que ha afrontado esta cuestión desde el inicio de su pontificado.
Durante su intervención ante las principales autoridades del Estado y el cuerpo diplomático, el monarca contrapuso el daño provocado por estos casos con la “enorme labor social” que realiza la Iglesia Católica a través de religiosos, sacerdotes, voluntarios y misioneros en España y en todo el mundo.
“No puede haber mayor contraste que el dolor causado por los casos de abusos, que ni son ni pueden ser representativos de la inmensa comunidad eclesial”, afirmó Felipe VI, quien quiso trasladar su reconocimiento a quienes trabajan diariamente en parroquias, residencias, centros de acogida, comedores sociales y proyectos de ayuda a los más vulnerables.
El Rey destacó además la actitud de León XIV ante esta crisis y defendió que su respuesta resulta clave para avanzar en la reparación de las víctimas. “La claridad y la firmeza que Su Santidad ha demostrado son esenciales en el proceso sanador y de reparación del daño infligido. Lo son para las víctimas, para los fieles, para la Iglesia y para la sociedad en su conjunto”, sostuvo.
Las palabras de Felipe VI llegan en una visita marcada también por el encuentro que el Papa mantendrá con víctimas de abusos, uno de los actos más significativos de su agenda en España.
Más allá de esta cuestión, el Rey reivindicó la importancia de la escucha, la empatía y el entendimiento en una sociedad cada vez más polarizada. “No todo vale”, advirtió, al tiempo que defendió la dignidad humana, los derechos humanos, los valores democráticos y la legalidad internacional como principios irrenunciables.
El jefe del Estado también elogió la reflexión de León XIV sobre los desafíos de la inteligencia artificial y coincidió con el Pontífice en que la tecnología debe estar siempre al servicio de la persona y no convertirse en un instrumento que sustituya o condicione la libertad humana.
El discurso de Felipe VI concluyó con una apelación a la unidad y al diálogo como herramientas para afrontar los retos del presente. “La unidad como vehículo e instrumento para la paz”, remachó el Rey ante el Papa y las principales autoridades políticas del país.