El sistema sanitario español presenta diferencias significativas según el territorio en el que se analice. Un informe del Foro Económico de Galicia ha puesto cifras a esa desigualdad y revela que el gasto sanitario por habitante puede variar hasta un 40% entre comunidades autónomas. En concreto, mientras el País Vasco destina alrededor de 2.332 euros por persona, Andalucía se sitúa en el extremo inferior con unos 1.658 euros, lo que refleja una brecha de más de 600 euros por habitante.
El estudio, presentado en el Congreso de los Diputados, subraya que estas diferencias no responden a un único factor, sino a una combinación de elementos como el envejecimiento de la población, la dispersión geográfica, la escala de cada territorio y, sobre todo, el modelo de financiación autonómica. También influyen las decisiones políticas y la forma en que cada comunidad prioriza su gasto público.
Los autores del informe advierten de que estas desigualdades ponen sobre la mesa la necesidad de reformar el sistema de financiación autonómica. Según el economista Santiago Lago, las diferencias actuales son “notables y sustanciales” y deberían corregirse para evitar situaciones de infrafinanciación estructural en algunas regiones.
El documento también señala que el gasto sanitario en España, aunque ha crecido de forma importante en las últimas décadas, sigue mostrando desequilibrios internos. El sistema destina la mayor parte de los recursos al ámbito hospitalario, mientras que la Atención Primaria continúa teniendo un peso menor, algo que los expertos consideran clave para mejorar la eficiencia del modelo.
Además, el informe apunta a otros retos como el envejecimiento de la población, el aumento del gasto farmacéutico hospitalario y la incorporación de nuevas tecnologías sanitarias. Todos estos factores presionan al alza el gasto público y obligan a repensar cómo se organizan los recursos.
En este contexto, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido la importancia de que cada euro invertido en salud se traduzca en una mejora real del sistema, insistiendo en la necesidad de reforzar la sanidad pública y garantizar una distribución más equilibrada de los recursos entre territorios.