A partir de este lunes, los consumidores dejarán de beneficiarse de algunas de las medidas fiscales extraordinarias que habían contribuido a aliviar el coste de la energía en los últimos meses. La rebaja del IVA aplicada a la electricidad, el gas natural y otros combustibles de uso doméstico llega a su fin, lo que supone el regreso a la tributación habitual de estos productos.
La decisión se produce después de que los precios energéticos hayan experimentado una moderación significativa. Esta evolución ha activado el mecanismo previsto por el Gobierno para retirar progresivamente algunas de las ayudas aprobadas con carácter temporal para hacer frente al impacto económico derivado de la crisis internacional y la subida de los costes energéticos.
Además del IVA reducido, también desaparece la rebaja aplicada al Impuesto Especial sobre la Electricidad, una medida que había permitido contener parcialmente el importe de las facturas de millones de hogares y empresas.
Desde el Ejecutivo defienden que las medidas adoptadas durante los últimos meses han cumplido su función principal: proteger el poder adquisitivo de las familias y contribuir a contener la inflación en un momento especialmente complejo para la economía.
La vuelta a la fiscalidad habitual no implica necesariamente una subida automática y uniforme de todas las facturas, ya que el precio final de la energía depende también de la evolución de los mercados mayoristas. Sin embargo, la desaparición de estas ventajas fiscales sí puede traducirse en un aumento del coste que pagan muchos consumidores.
Pese a este cambio, algunas medidas de apoyo seguirán vigentes durante las próximas semanas. Es el caso de determinados beneficios fiscales relacionados con los carburantes, así como ayudas destinadas a sectores especialmente afectados y los descuentos reforzados del bono social eléctrico para los hogares más vulnerables.
El Gobierno ha señalado que continuará vigilando la evolución de los precios energéticos para evaluar si son necesarias nuevas actuaciones en el futuro. Mientras tanto, la normalización fiscal marca una nueva etapa en el mercado energético español, con facturas que volverán a reflejar los impuestos habituales tras meses de rebajas excepcionales.