La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional sostiene que el domicilio particular del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, ubicado en la urbanización Monte Rozas, funcionaba como un espacio idóneo para la custodia y planificación de la red. Los investigadores infieren que el núcleo de dirección trascendía el ámbito laboral, desplazándose a su vivienda para disponer de una mayor reserva y opacidad en las instrucciones más sensibles.
Los agentes describen una estructura de funcionamiento dual y complementaria entre la oficina oficial de la calle Ferraz y la residencia privada del exdirigente. Esta hipótesis se ve reforzada por la detección de indicios de búsqueda de opacidad y por el hecho constatado de que el domicilio particular de Zapatero figuraba de forma habitual tanto en la recepción de envíos mercantiles como en la emisión de facturas a la consultora Análisis Relevante.
El informe policial enfatiza el rol de liderazgo que ostentaba el expresidente dentro de la organización investigada. Según la UDEF, esta posición de centralidad implica que, más allá del material intervenido en los despachos institucionales, Zapatero podría albergar en su esfera estrictamente íntima documentación de elevado interés para la causa; argumentos que los agentes utilizaron para solicitar un registro de la vivienda que el juez finalmente rechazó.
En el plano operativo, el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, ha situado a la secretaria del expresidente, María Gertrudis Alcázar, conocida como «Gertru», como una pieza esencial en la gestión diaria del entramado. Desde la oficina de Ferraz 35, inmueble que ya fue registrado por la Policía, la empleada ejercía presuntamente como el nodo central de la red para la comunicación interna y la administración de documentos.
Las pesquisas judiciales se centran ahora en la cuenta institucional de correo electrónico administrada por la secretaria, cuyo dominio fue registrado en el año 2015. El magistrado instructor ha ordenado el volcado y la revisión exhaustiva de todos los mensajes guardados en dicha plataforma digital desde el año 2020 hasta la actualidad, al considerarla la vía principal de transmisión de datos de la organización.
El análisis de las comunicaciones intervenidas revela que la secretaria, en coordinación con el gestor Cristóbal Cano, se encargaba de confeccionar los contratos y dar cobertura formal a los flujos monetarios de la firma Finance Boutique. El auto judicial concluye que, pese a que los correos eran enviados formalmente por su asistente, Zapatero era plenamente conocedor de la operativa financiera debido al uso de su cuenta corporativa.