La 11ª Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear ha concluido sin acuerdo tras una fuerte confrontación diplomática entre Estados Unidos e Irán, que ha impedido alcanzar un consenso entre los países participantes.
El encuentro, celebrado bajo el paraguas de Naciones Unidas, ha quedado bloqueado después de que la delegación iraní acusara a Washington de intentar introducir el conflicto bilateral en las negociaciones sin asumir compromisos sobre su propio arsenal nuclear. Esta posición, según Teherán, habría dinamitado las posibilidades de un acuerdo final.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha mostrado su “decepción” por el resultado de la conferencia, lamentando que el foro “no ha estado a la altura de las expectativas” en un momento de creciente tensión internacional. Guterres ha subrayado que el objetivo de un mundo libre de armas nucleares sigue siendo una prioridad esencial del sistema de Naciones Unidas.
Por su parte, la misión iraní ante la ONU ha denunciado en redes sociales que las “excesivas exigencias” de Estados Unidos han llevado el tratado a una “caída libre”, acusando a Washington y a sus aliados de bloquear el avance del proceso por tercera vez consecutiva.
Irán ha insistido en que cualquier progreso en el marco del tratado pasa necesariamente por avanzar en el desarme nuclear global, mientras ha rechazado incluir referencias a su propio programa atómico en el borrador final de las conversaciones.
Estados Unidos, en cambio, ha mantenido su exigencia de garantías verificables y permanentes que impidan a Irán desarrollar armamento nuclear, en un contexto en el que Teherán defiende que su programa tiene únicamente fines civiles.
El desacuerdo entre ambas posiciones ha terminado por arrastrar al conjunto de la conferencia a un nuevo bloqueo, poniendo en evidencia las profundas divisiones existentes en torno al régimen internacional de no proliferación nuclear.