El Gobierno de Países Bajos ha dado un paso sin precedentes contra la política de asentamientos de Israel. El primer ministro neerlandés, Rob Jetten, ha anunciado este viernes el inicio de los procedimientos para suspender el comercio de productos procedentes de los asentamientos israelíes ubicados en territorios palestinos ocupados y en los Altos del Golán sirios.
La medida, aprobada inicialmente por el Consejo de Ministros, tendrá una duración preliminar de tres años y afectará tanto a la importación directa como a la intermediación comercial de mercancías vinculadas a esos asentamientos.
“Queremos evitar que la sociedad neerlandesa contribuya, mediante nuestras actividades económicas, a una ocupación ilegal y al mantenimiento de asentamientos ilegales”, defendió Jetten durante una rueda de prensa posterior, según recogió la televisión pública neerlandesa NOS.
En una carta remitida a la Cámara de Representantes, los ministros de Exteriores y Comercio, Tom Berendsen y Sjoerd Sjoerdsma, expresaron además su “enorme preocupación” por el deterioro de la situación en los territorios ocupados.
“El aumento de los asentamientos ilegales y la violencia excesiva de los colonos están alejando cada vez más una solución de dos Estados”, sostienen ambos ministros en el escrito.
La decisión neerlandesa también obligará a las empresas del país que operen en el extranjero a cumplir estas restricciones comerciales. Paralelamente, el Ejecutivo ha adelantado que impulsará nuevas sanciones tanto contra colonos violentos israelíes como contra las milicias palestinas de Hamás.