Álvaro Arbeloa ha comparecido ante los medios en la víspera del duelo frente al Sevilla FC, en una rueda de prensa marcada por los rumores sobre su sucesión. El técnico salmantino ha bendecido el posible regreso de José Mourinho al banquillo del Santiago Bernabéu, asegurando que el portugués es el «número uno» y que siempre será considerado «uno di noi» por el madridismo. Asimismo, Arbeloa desmintió de forma categórica los comentarios que apuntan a que el vestuario actual sea «ingobernable».
A las puertas de cerrar su etapa, el preparador hizo un balance muy positivo de sus cuatro meses al frente del primer equipo tras promocionar desde el fútbol formativo. Arbeloa definió esta experiencia en la élite y la Champions League como un «máster» personal y profesional que le ha permitido crecer bajo el escudo que ha defendido durante 20 años en distintas facetas. Pese a que admitió irse con la conciencia tranquila, reconoció que su mayor dolor ha sido no poder cumplir con la exigencia de ganar títulos.
El otro gran foco de la comparecencia fue la relación del técnico con Kylian Mbappé tras las quejas del delantero francés por no haber sido titular ante el Real Oviedo. Lejos de avivar la polémica, Arbeloa aportó «naturalidad y normalidad» al enfado de la estrella gala, afirmando que le gusta que un futbolista de su nivel muestre ambición y descontento cuando no juega de inicio. Explicó que su suplencia respondió a una mera dosificación física para que pudiera llegar en plenas condiciones al exigente compromiso de este domingo.
El entrenador tampoco mostró ningún tipo de malestar por el hecho de que Mbappé hiciera pública la charla privada que mantuvieron antes del último encuentro. Arbeloa argumentó que, debido a su larga trayectoria como futbolista, entiende perfectamente las dinámicas de la zona mixta y las pulsaciones de los jugadores, por lo que las explicaciones dadas al delantero coinciden con el criterio deportivo del cuerpo técnico. Insistió en que su relación con el atacante galo sigue siendo excelente y libre de tensiones.
Por último, el técnico madridista analizó el complicado escenario que les espera en el Sánchez-Pizjuán ante un Sevilla FC al alza. Arbeloa elogió la experiencia de Luis Mendilibar y la racha de tres victorias consecutivas que acumula el conjunto hispalense, advirtiendo de la habitual complejidad y el ambiente hostil que envuelve las visitas del Real Madrid a Nervión. El preparador vaticinó una «dura batalla» frente a un rival que buscará despedir la temporada ante su afición con un gran resultado.