Lucía Fernández Hidalgo vive uno de los momentos más ilusionantes de su joven carrera deportiva. Con solo 19 años, la madrileña vuelve a participar este fin de semana en el Longines Global Champions Tour de Madrid, una de las competiciones más importantes del mundo en el salto de obstáculos y una cita especialmente emocional para ella por competir en casa.
La amazona reconoce que regresar al Club de Campo Villa de Madrid siempre tiene un significado diferente. Competir delante de familiares, amigos y aficionados añade una presión especial, aunque también una enorme motivación. El año pasado ya dejó grandes sensaciones al conseguir ser primera y segunda en pruebas de 1,40 metros, consolidando así su crecimiento dentro de la élite nacional.
Ahora afronta una nueva edición junto a “Tirano”, un caballo experimentado que incluso participó en los Juegos Olímpicos de París y con el que espera volver a destacar en la emblemática pista verde madrileña.
Pese a su juventud, Lucía Fernández ya acumula experiencias importantes en el panorama internacional. En apenas unos años ha disputado varias Copas de Naciones y dos Campeonatos de Europa, cumpliendo algunos de los objetivos que se marcó cuando comenzaba a abrirse camino en la alta competición.
La amazona reconoce que todavía sueña con llegar algún día a unos Juegos Olímpicos, aunque prefiere mirar ese reto con calma y pensar más a largo plazo, especialmente en la cita de Brisbane 2032. Para ella, alcanzar unos Juegos requiere que coincidan muchos factores, tanto en el estado físico del jinete como en el rendimiento del caballo.
Además del deporte, Lucía también compagina su carrera deportiva con sus estudios universitarios de Marketing en ESIC. La madrileña mantiene una rutina exigente en la que combina gimnasio, universidad y entrenamiento diario con sus caballos.
Uno de los aspectos más llamativos de su forma de entender la hípica es la relación cercana que mantiene con los animales. Más allá de la competición, intenta crear un vínculo especial con cada caballo, dedicándoles tiempo y cariño fuera del trabajo puramente deportivo.
Para Lucía, esa conexión emocional también forma parte del éxito en un deporte donde jinete y caballo funcionan prácticamente como un único equipo.
La joven amazona tiene claro que el salto de obstáculos exige mucho más que talento físico. Según explica, la fortaleza mental resulta fundamental en una disciplina donde las cosas no siempre salen como uno espera.
Lucía considera que uno de los valores más importantes dentro de la hípica es la humildad. En un deporte tan competitivo, un jinete puede ganar una prueba un día y cometer un error importante al siguiente. Por eso insiste en la necesidad de mantener siempre los pies en el suelo.
Otro de los pilares de su carrera es la relación que mantiene con su entrenador, Ismael García Roque, a quien considera prácticamente parte de su familia. La amazona reconoce que gran parte de lo que sabe sobre competición y trato con los caballos se lo debe a él.
Este fin de semana ambos volverán a coincidir en Madrid, aunque Lucía ya avisa entre risas de que intentará superarle en la pista. Mientras tanto, afronta la competición con ilusión, ambición y una madurez impropia de su edad, consolidándose como una de las grandes promesas de la hípica española.