La creciente tensión en el estrecho de Ormuz, con bloqueos y restricciones atribuidas a Irán y Estados Unidos, está generando un fuerte impacto en el comercio global y, al mismo tiempo, un efecto inesperado en el océano Índico: el repunte de la piratería frente a las costas de Somalia.
Según fuentes de la operación naval de la Unión Europea Operación Atalanta, los grupos piratas estarían aprovechando la desviación de rutas comerciales para reactivar sus actividades ilegales en una zona que no registraba niveles elevados de incidentes desde hace más de una década.
“La crisis del estrecho de Ormuz puede ser percibida como una oportunidad para reanudar actividades ilegales”, advierten desde la misión europea, que tiene su cuartel general en la base de Rota (Cádiz) y está actualmente bajo mando del vicealmirante español Ignacio Villanueva.
El aumento del tráfico marítimo por el océano Índico, provocado por rutas alternativas más largas para evitar zonas conflictivas como el mar Rojo, ha incrementado la exposición de buques frente a Somalia. Este cambio recuerda a escenarios previos de alta inestabilidad en la región.
En la actualidad, la operación europea mantiene bajo vigilancia tres buques secuestrados por piratas frente a la costa somalí. Entre ellos se encuentran el petrolero ‘MT Honour 25’, el carguero ‘MV Sward’ y el ‘MT Eureka’, capturados entre finales de abril y comienzos de mayo en distintos puntos del Índico occidental.
Las fuerzas navales de la UE, apoyadas por unidades internacionales como la fragata española ‘Canarias’, mantienen vigilancia constante y coordinación con autoridades regionales, especialmente en Puntlandia, una zona clave en la lucha contra la piratería.
Desde la operación se recuerda que ya en 2023 se detectó un repunte de la actividad pirata tras años de relativa calma, coincidiendo con la inestabilidad en el mar Rojo provocada por ataques de los hutíes y el desvío de rutas comerciales hacia el sur de África.
El Centro de Seguridad Marítima del Océano Índico ha emitido alertas a los buques que transitan la zona para extremar la vigilancia y reportar cualquier actividad sospechosa.
La misión europea no descarta reforzar sus medios si la situación empeora y la actividad pirata continúa en aumento, con el objetivo de garantizar la seguridad de las rutas marítimas internacionales.