El primer debate electoral de cara a las elecciones andaluzas del 17 de mayo dejó un clima de fuerte confrontación entre los principales candidatos, con la sanidad, la vivienda y la financiación autonómica como ejes centrales. El encuentro, celebrado en RTVE, reunió a Juanma Moreno (PP-A), María Jesús Montero (PSOE-A), Manuel Gavira (Vox), Antonio Maíllo y José Ignacio García.
El actual presidente andaluz defendió su gestión al frente de la Junta, especialmente en materia sanitaria, y prometió una ley de “garantía sanitaria” si revalida el cargo. Sin embargo, la oposición centró sus críticas en el estado de los servicios públicos, con especial énfasis en la polémica por los cribados del cáncer de mama.
En este punto, Montero rechazó las acusaciones del dirigente popular sobre recortes durante su etapa como consejera, mientras que las formaciones de izquierda exigieron explicaciones sobre posibles fallos en el sistema y sus consecuencias. El debate subió de tono con reproches cruzados y acusaciones de falta de transparencia.
La vivienda fue otro de los bloques más intensos. Moreno defendió el aumento de viviendas protegidas durante su mandato, mientras que PSOE y Por Andalucía insistieron en tratar la vivienda como un derecho y no como un negocio. En este apartado, se produjo uno de los enfrentamientos más duros entre Vox y Adelante Andalucía, a raíz de la propuesta de “prioridad nacional” vinculada a la inmigración.
El tercer gran eje fue la financiación autonómica, donde Moreno y Montero protagonizaron un nuevo choque. El presidente andaluz criticó supuestos privilegios a territorios independentistas, mientras que la candidata socialista defendió que Andalucía sería una de las comunidades más beneficiadas por el nuevo modelo.
En el tramo final, los candidatos apelaron directamente al voto. Moreno pidió concentrar apoyos en el PP para garantizar estabilidad, mientras que Montero llamó a reforzar los servicios públicos. Por su parte, Vox insistió en su discurso de prioridad nacional, y las formaciones de izquierda reclamaron un cambio político centrado en lo social.
El debate evidenció la polarización entre bloques y dejó abiertas las incógnitas sobre el resultado de unos comicios que se presentan muy disputados.