Kylian Mbappé encara el cierre de la temporada 2025-2026 sumido en una preocupante sequía goleadora y lastrado por problemas físicos que han condicionado su rendimiento. Tras un inicio de curso arrollador, el delantero francés ha entrado en una fase de «apagón» coincidiendo con el tramo decisivo del año, acumulando apenas tres tantos en sus últimas ocho apariciones. Una nueva lesión muscular amenaza ahora con impedirle competir al máximo nivel en los compromisos finales, certificando un ejercicio irregular que ha ido de la euforia a la decepción.
A pesar de que sus cifras globales no son desdeñables, sumando 41 dianas hasta la fecha —solo tres menos que en su año de debut—, la gran crítica reside en su falta de liderazgo en los escenarios de mayor enjundia. El de Bondy arrancó la competición doméstica con una eficacia asombrosa, anotando 18 goles en las primeras 18 jornadas, incluyendo actuaciones destacadas en el Clásico y el derbi madrileño. Sin embargo, su puntería se diluyó tras sufrir problemas en la rodilla, firmando solo 6 goles en sus últimos 10 partidos de Liga, una ausencia de pegada que ha alejado definitivamente al Real Madrid de la lucha por el trofeo.
El rendimiento en la Champions League refleja una tendencia similar: aunque se mantiene como máximo artillero del torneo con 15 goles, la gran mayoría fueron logrados en la fase de grupos ante rivales de menor entidad. El francés se mostró implacable ante equipos como el Olympiacos o el Kairat Almaty, pero desapareció frente a gigantes como el Liverpool o la Juventus. En las rondas eliminatorias, su impacto fue testimonial, anotando únicamente en la vuelta de cuartos ante el Bayern y perdiéndose por lesión encuentros cruciales contra el Manchester City y el Benfica.
Esta dinámica supone un giro de 180 grados respecto a su primera temporada en el Santiago Bernabéu. Si el año pasado Mbappé fue de menos a más, logrando su mejor pico de forma a principios de 2025 y siendo decisivo en momentos críticos de la Champions, este curso la trayectoria ha sido inversa. Las lesiones se han convertido en su principal enemigo, cortando rachas positivas y obligándole a ver desde la grada o el banquillo cómo su equipo cedía terreno en todas las competiciones importantes, incluyendo las derrotas en Liga ante El Sadar y Mallorca.
En definitiva, el Real Madrid cierra otro año sin grandes alegrías colectivas con su máxima estrella bajo sospecha por su fragilidad física. Aunque el curso anterior logró maquillar sus altibajos con una racha final de nueve goles en cinco jornadas que le valió la Bota de Oro, este año el trofeo parece inalcanzable ante la superioridad de Harry Kane. La sensación que queda en Chamartín es la de un jugador extraordinario que, en este segundo asalto, no ha logrado sostener el peso del equipo cuando los títulos estaban en juego.