Las declaraciones del expresidente del PP y del Gobierno y de la exsecretaria general del partido y exministra de Defensa siguieron este jueves 23 en el juicio de la Kitchen, sin saberlo, aquel dicho borgiano según el cual “en verdad la realidad no existe, y en realidad la verdad tampoco”.
Han pasado más 16 años y al escuchar a Mariano Rajoy en la sala de juicio oral de la Operación Kitchen es como retroceder en el túnel del tiempo. ¿Por qué 16 años? Porque en febrero de 2009, Rajoy y su Comisión Ejecutiva Nacional comparecieron ante los medios para lanzar su mensaje sobre el caso Gürtel: «Esto no es una trama del PP, es una trama contrata el PP”.
Y todavía, el hombre que Rajoy había encumbrado en 2008 -contra María Dolores de Cospedal– al puesto de tesorero nacional, no había sufrido, todavía, salpicaduras.
Pero cinco meses más tarde, en julio de 2009, el senador Bárcenas «dimitía provisionalmente» al ser imputado por la Sala Penal del Tribunal Supremo.
Cuando uno escucha los monosílabos del testigo Rajoy al negar evidencias, como, por ejemplo, su intercambio de correos con Bárcenas en enero, febrero y marzo de 2013 -salvo alguna cosa, como el de “Luis sé fuerte”- cabe preguntarse: Gürtel y Kitchen, hermanas gemelas, ¿son una trama contra el PP? ¿Dieciséis años de tramas contra el PP?
Como ha demostrado Federico Trillo estos días -el 11-M fue obra de “los moritos” enviados por Marruecos con la complicidad de Francia- la conspiranoia del PP está muy arraigada. Es un recurso.
Pero a esa pregunta se puede contestar que tanto Rajoy como Cospedal han llevado al escenario del juicio un diálogo de una obra de teatro tan querida para este cronista.
La de Nekrassov, escrita por Jean- Paul Sartre en 1955, sobre el engaño y la mentira. Ahí va:
Sibilot: ¿Qué haces ahí?
Georges: Mis ensayos
Sibilot: ¿Qué ensayos?
Georges: Me miento a mí mismo.
Sibilot: ¿A ti también?
Georges: A mí en primer lugar. Tengo demasiada inclinación por el cinismo: es indispensable que yo sea mi primer engañado.
Vamos a ver.
El letrado de la acusación popular de Podemos, Jaime Montero, preguntó por un mensaje de Bárcenas a Rajoy de 14 de marzo de 2013, en el que el extesorero manifestaba sentirse libre de compromisos con Rajoy y el partido: “Yo quedo”- zanjaba Bárcenas- “liberado de todo compromiso contigo y con el partido”.
Rajoy: Mire, la relación, por lo menos la mía, cambió cuando yo tuve la seguridad y la conciencia de que Bárcenas tenía 48 millones de euros en Suiza. Ese día, antes había una cierta presunción, a ver que explica, ese día cambió.
-¿Y eso cuando ocurrió?
-Pues mire no me acuerdo, pero esto debió ocurrir, no me acuerdo, en 2012 o en 2013.
Rajoy no ha dicho la verdad, que, como testigo, debía ejercitar.
¿Por qué? Porque la comisión rogatoria enviada por Suiza tuvo lugar el 17 de diciembre de 2012.
Y el 16 de enero de 2013, el juez instructor Pablo Ruz dictó un primer auto en el que daba cuenta de la fortuna de Bárcenas en bancos suizos.
Pero, quizá la pretendida confusión de Rajoy tenga otra fuente.
Bárcenas anticipó a Javier Arenas en el restaurante Oriza de Sevilla, esa navidad de 2012, que estaba por llegar la información. Bárcenas lo sabía porque sus recursos en Suiza, que habían retrasado la entrega de los datos casi un año, se habían agotado.
Existen informaciones en el sentido de que Arenas se lo comentó a Rajoy en La Moncloa esas Navidades.
En rigor, Bárcenas se lo dijo a Arenas para que Rajoy se fuese atando los machosm
Retrospectivamente, el argumento utilizado este jueves 23 por Rajoy tiene gancho moral.
‘Descubro que Bárcenas ha amasado tal cantidad de dinero y mi actitud cambia’.
¿Sabía Rajoy el origen de ese dinero en Suiza?
¿Desde cuando?
Pero ¿y su actitud ¿cuál es?
Negociar con Bárcenas para que no haga daño al partido, para que, aparte del caso Gürtel, -en plena investigación judicial- no se vea la contabilidad B como otra trama adicional del partido -sobresueldos y donaciones opacas, incluyendo el pago en negro de varias plantas en la sede del PP en Génova 13, entre ellas la séptima de Rajoy– dos meses después de que toda España conozca que el tesorero del PP ha llegado a tener hasta 48,2 millones de euros en Suiza.
Rajoy declara desconocer todo sobre la operación Kitchen, es decir, una trama montada desde la cúpula del Ministerio del Interior y el Cuerpo Nacional de Policía que, a espaldas de la justicia, busca material de Bárcenas que puede tumbar a Rajoy.
Pero los que nos dice Rajoy es que trama fue una actividad policial para buscar la fortuna de “Bárcenas y sus testaferros”.
Esto es quizá lo más grave de las mentiras de Rajoy, que debería animar a elaborar una querella contra él.
¿Por qué?
Porque la búsqueda de esa fortuna ha sido la coartada utilizada por los altos cargos de Interior y de la Policía que se sientan en el banquillo de los acusados para ordenar a un grupo de policias de rangos inferiores a desarrollar actividades ilícitas.
Pero, vamos a ver, señor Rajoy -esperemos que el tribunal pueda captar este punto- los 48,2 millones de euros fueron hallados en Suiza a raíz de una comisión rogatoria enviada por el juez Francisco Monterde, del Supremo en 2010.
Es que Bárcenas solicitó una Visa de 25.000 euros en el LGT Bank de Ginebra, donde ocultaba parte de sus dineros, para irse a esquiar. Y dada su condición de senador las autoridades helvéticas, que lo catalogaban Persona Expuesta Políticamente (PEP), con una petición de auxilio judicial de España, investigaron sus cuentas bancarias e informaron a España después.
¿De qué búsqueda de fortuna y testaferros nos está hablando Rajoy?
¿No es más cierto que Rajoy, Cospedal y Arenas utilizaron esa coartada para convertir a la cúpula de Interior y la Policía Nacional un instrumento del PP para hacer la operación Kitchen?
Una coartada que en mi libro El caso Barcenas (Editorial Espasa, julio 2013) queda documentadamente rebatida.
Es decir: Rajoy justifica a los diez acusados en Kitchen porque hacían su trabajo.
Esto es: “trabajaban” al margen del juez Pablo Ruz – a quien el ministro de Justicia Rafael Catalá y Carlos Lesmes, presidente del Supremo y Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), luego se cargarían, a finales de 2013- con el objetivo de recuperar material y su caso destruir destruirlo.
Rajoy ha metido la pata hasta el fondo. Omnipotencia, sentirse protegido, eso es lo que le ha llevado a confesar, contra su voluntad, que Kitchen es obra suya.
Si practicó Rajoy el vicio de mentir al aceptar haber enviado algún mensaje a Bárcenas y negar todos los demás -aquellos en los que tranquilizaba al extesorero diciendo que en el PP hacían lo que podían -, cuando se marchó del juicio, y María Dolores de Cospedal ocupó su silla no se quedó ella en zaga.
Vestida impecablemente en traje color verde de cuero, la Cospe, como le llamaban en la banda Kitchen, hizo de actriz.
Interpretó a un personaje que no era ella.
Reconoció que el contacto con el comisario Villarejo a través de su entonces marido Ignacio López del Hierro, que frecuentaba al comisario desde los años noventa le interesaba en su calidad de secretaria general del PP.
López del Hierro citó a Villarejo en Génova 13, sede del PP en Madrid, en 2009.
La secretaria general del PP se interesó -declaró este jueves 23- por una razón: tenía contacto con muchos periodistas y recogía información.
Es decir: nos quiere vender que su interés por Villarejo era la capacidad de infiltrarse en los medios.
Un comisario en activo especializado en operaciones de inteligencia para saber que se cocía sobre el PP en la prensa.
Que nunca -aseguró Cospedal- le hizo informe alguno sobre Gürtel o Kitchen y que en realidad no hablaba nunca por teléfono con el.
¿Y la cantidad de audios incorporados a la causa tras ser hallados en casa de Villarejo? ¿Y los otros que permanecen bajo el polvo de la subpieza 34? ¿Y los nuevos difundidos por Rac1 en 2025 que no se quieren introducir en el sumario?
La actriz Cospedal intentó presentarnos a la Cospe, como la llamaban en Kitchen.
Eso sí, a diferencia de las tres o cuatro veces que dijo haberle visto durante la instrucción de la causa, quizá habían sido 7, 8 o 9. Dijo a las acusaciones populares que nunca se le había pagado a Villarejo, pero a la defensa del excomisario le admitió que quizá su cliente sí le hubiese hablado del pago de gastos.
Quienes señalan que las nuevas grabaciones de Villarejo y Cospedal, no incorporadas a la causa, podrían servir para reabrir la causa, se equivocan. Los audios que ya estaban en el sumario eran suficientes para sentarla en el banquillo junto a Jorge Fernández Díaz -”ha sufrido mucho” se conmiseró Cospedal durante su declaración-, pero el juez y la sala de lo Penal se negaron a hacerlo.
Mientras la piel sonrosada del rostro de Rajoy exhibió cierta irritación durante su declaración, Cospedal estuvo fresca como una lechuga.
Ha nacido una estrella.
Elías Bendodo, vicesecretario general del PP, dijo este jueves, ufano, desde la Feria de Sevilla: “A Mariano Rajoy le irá bien”.
No Bendodo.
Ya le ha ido bien.
El juez Manuel García-Castellón decidió el 29 de julio de 2021 que ni Rajoy ni Cospedal se sentarían en el banquillo.
Y la Sala Penal de la Audiencia Nacional le respaldó.
¡Qué bochorno de Justicia!