La Semana Cervantina arranca este lunes con el escritor mexicano Gonzalo Celorio como figura central, culminando el próximo jueves 23 de abril con la entrega del Premio Cervantes 2025. La ceremonia, que se celebrará en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, estará presidida por los Reyes y contará con la presencia del ministro de Cultura, Ernest Urtasun. Este galardón, dotado con 125.000 euros, no solo celebra la excelencia de Celorio, sino que se percibe como un gesto de distensión en las complejas relaciones diplomáticas entre ambos países.
El autor llega a Alcalá tras un periodo de tensiones políticas derivadas de las exigencias de disculpas por la Conquista. Ante este escenario, Celorio ha mantenido una postura equilibrada pero firme, reconociendo que aquel proceso fue una «atrocidad» y una «conquista violenta». Sin embargo, el premiado matizó con lucidez histórica que, en aquel entonces, «España no era todavía España, ni México era todavía México», apelando a una comprensión contextual de los hechos para superar los conflictos actuales.
La agenda del galardonado incluye un encuentro previo con los medios en el Museo Reina Sofía y el tradicional almuerzo ofrecido por Felipe VI y Letizia a una representación de las letras en el Palacio Real. Estos actos marcan el regreso a la plena normalidad del premio, tras años condicionados por la pandemia o la delicada salud de premiados anteriores, como Álvaro Pombo o Cristina Peri Rossi. Celorio, por el contrario, asume el protagonismo total de una semana dedicada a ensalzar el idioma que une a ambas orillas del Atlántico.
El jurado ha justificado la elección de Celorio por su «excepcional obra literaria y labor intelectual», que consideran fundamental para el enriquecimiento de la cultura hispana. Según el fallo, el escritor es un «constructor de un legado invaluable que honra la lengua española y la mantiene viva en su forma más alta». Su trayectoria como narrador, ensayista y académico ha sido descrita como un espejo de la condición humana y una memoria viva del México moderno.
Más allá de lo literario, Celorio ve en este reconocimiento un factor de reconciliación política. El autor considera que el premio es uno de los «guiños muy importantes» para la normalización de las relaciones entre Madrid y Ciudad de México, buscando «quitar la pausa y volver a una relación normal, como siempre lo había sido». Estas declaraciones coinciden con gestos recientes de la Corona y el Gobierno español que admiten el «dolor e injusticia» causados a los pueblos originarios.
Gonzalo Celorio, quien actualmente dirige la Academia Mexicana de la Lengua, destaca por una obra que conjuga erudición y sensibilidad. El ministro Ernest Urtasun definió su voz como poseedora de una «notable elegancia y hondura reflexiva», capaz de analizar la identidad y la pérdida con rigor estilístico. Con la entrega de este jueves, Celorio entra definitivamente en el olimpo de las letras hispánicas, reafirmando el poder de la palabra para tender puentes donde la política encuentra muros.