El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado el cierre perimetral del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo para el transporte de energía, tras el fracaso de las conversaciones mantenidas con Irán en Islamabad.
Según el mandatario estadounidense, la decisión responde a la falta de avances en las negociaciones de paz con Irán, en un contexto de creciente tensión en la región tras el inicio del conflicto con Estados Unidos e Israel a finales de febrero.
El estrecho de Ormuz es un paso clave para el comercio mundial de petróleo y gas natural licuado, por el que transita aproximadamente una quinta parte del suministro global de estos recursos energéticos.
Trump ha advertido además de que la Marina estadounidense interceptará cualquier buque comercial sospechoso de haber pagado tasas o “peajes” a Irán para cruzar la zona, y ha señalado que estas operaciones se realizarán en aguas internacionales.
El anuncio ha intensificado la incertidumbre en una de las rutas marítimas más sensibles del planeta, mientras Estados Unidos defiende su postura de garantizar la libertad de navegación y acusa a Irán de controlar de forma coercitiva el paso.
La situación se produce después del colapso de las conversaciones entre Washington y Teherán, celebradas este fin de semana en la capital de Pakistán, que no lograron avances hacia un acuerdo de desescalada.
El estrecho de Ormuz, con apenas 21 millas náuticas de anchura en su punto más estrecho, es un enclave estratégico rodeado por Irán y Omán, y ha sido históricamente objeto de tensiones por su importancia energética y geopolítica.
Organismos internacionales han advertido en distintas ocasiones de que cualquier restricción al tráfico en la zona podría tener un impacto inmediato en los mercados energéticos globales.