La experiencia filosófica nos advierte que, a pesar del compadreo entre colegas o conocidos, los amigos de verdad no pasan de tres o cuatro. Hace bastantes años, uno de esos amigos de adolescencia que sobreviven indemnes a la pompa y circunstancias otelianas, me dijo que seguirá siendo amigo siempre porque “de entre tus pecados, sobresalen las cualidades”. Se lo agradecí, además, porque el criterio puede que esté al alcance de casi todos, pero no su aplicación.
Aquella verbalización de su conducta, me hizo entender una acertada manera de actuar con los demás; por otra parte, es así como Dios maneja el abrazo y el festín con sus hijos. Todos tenemos sombras en las que no deseamos lámparas reveladoras; por eso, ofender es siempre un peligro que puede llenarnos de barro en las respuestas. Sólo los muy descarados, o enfermos, se enfrentan con la verdad de su vida diciendo que son bulos las verdades o estrategia las mentiras.
El Domingo de Pascua el Rey Juan Carlos “toreó” de nuevo con su popularidad al entrar en la Maestranza de Sevilla, conmovido de aplausos. Ante sus pecados, sobresalen sus servicios y cualidades.