Irán ha acusado a Estados Unidos e Israel de cometer «actos criminales» contra la República Islámica y ha pedido a Naciones Unidas que adopte medidas «inmediatas y decisivas». La denuncia llega a través de una carta enviada por el embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, al secretario general de la organización, António Guterres.
En la misiva, el diplomático iraní denuncia lo que considera amenazas directas contra infraestructuras civiles del país tras unas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según Iravani, el mandatario estadounidense afirmó en redes sociales que el 7 de abril sería el «Día de las centrales eléctricas y el Día de los puentes», en referencia a posibles ataques contra infraestructuras estratégicas iraníes.
Para Teherán, esas palabras constituyen una «incitación directa al terrorismo» evidencian una posible intención de cometer crímenes de guerra, ya que los ataques deliberados contra instalaciones civiles están prohibidos por el derecho internacional.
El representante iraní ha pedido al Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas y al resto de países miembros que condenen “de forma inequívoca” estas amenazas y garanticen que los responsables rindan cuentas, mencionando expresamente tanto a Trump como al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
En otra carta enviada el mismo día, la misión diplomática iraní también acusó a Washington de respaldar a grupos armados dentro del país. Teherán sostiene que el propio Trump reconoció recientemente que Estados Unidos envió armas a manifestantes opositores iraníes durante las protestas registradas a comienzos de año.
Estas movilizaciones comenzaron a finales de 2025 como protestas contra la situación económica, pero acabaron derivando en un movimiento más amplio contra el Gobierno iraní.
Según Irán, el envío de armamento a grupos dentro de otro Estado constituye una violación de la Carta de la ONU y de los principios del derecho internacional. El embajador iraní sostiene que esta práctica equivale a «patrocinio estatal del terrorismo».
Teherán también acusa a Washington de intentar transformar protestas inicialmente pacíficas en disturbios violentos y de fomentar la desestabilización interna del país.
Por ello, el Gobierno iraní reclama al Consejo de Seguridad que condene públicamente estas actuaciones y garantice que, según sus palabras, «estas violaciones no queden sin respuesta».