El entrenador de la Selección Española de Fútbol Luis de la Fuente y el del Atlético de Madrid Diego Pablo Simeone, han hecho pública su condición de creyentes en Jesucristo con el consiguiente aplauso de los que sabemos por experiencia que, los aparecidos en el candelero de la vida pública, gozan de una resonancia provechosa.
Concretamente, en el hecho desagradable de lo ocurrido en Barcelona con gritos xenofobos, Simeone destaca la falta de respeto que ha invadido la sociedad, amparada en una falsa camaradería entre alumnos y profesores, padres e hijos entrenadores y futbolistas… por destacar algunos ejemplos. Cuando se quiebra la escala de valores , comienzan a despreciarse las responsabilidades de cada uno ante un compadreo que no sabe distinguir la dignidad que corresponde.
Si añadimos a esta desconsideración un laicismo desventurado, a Dios se le termina llamando “El flaco con el que se lleva uno muy bien”, en lugar de reverenciarle como corresponde a su magnificencia. Los despropósitos acaban en ofensas colectivas. Gracias, entrenadores, por vuestro testimonio.
Pedro Villarejo