El Ibex 35 cerró marzo con una caída del 7,7%, su mayor retroceso mensual en cuatro años, aunque logró recuperar los 17.000 puntos al final del mes. La volatilidad ha estado marcada por la escalada del conflicto en Oriente Próximo entre EE UU e Israel por un lado, e Irán por otro, que ha generado nerviosismo en los mercados.
Desde el cierre de febrero, el selectivo español ha pasado de 18.360,8 a 17.069,6 puntos. Durante 22 sesiones llegó incluso a tocar los 16.262,7 enteros, acumulando una pérdida cercana al 11,5%, antes de moderar su caída en los últimos días de marzo.
Entre las compañías más castigadas se encuentra Indra, empresa de tecnología y defensa, que sufrió además un conflicto interno sobre la continuidad de su presidente, Ángel Escribano, por la integración de su negocio familiar EM&E. Como resultado, Indra retrocedió un 24,5% y cerró el mes en 47,24 euros por acción.
En contraste, las energéticas fueron las grandes ganadoras del mes. Repsol subió un 29,5%, Enagás un 11,5%, Solaria un 8% y Endesa un 4,6%, impulsadas por el repunte de los precios del petróleo y el gas, que han disparado los ingresos del sector energético.
El barril de Brent, referencia europea, se elevó más de un 48% en marzo, pasando de 72,5 a 107 euros. En EE UU, el West Texas Intermediate (WTI) repuntó casi un 60%, alcanzando los 104,25 dólares, reflejando la fuerte tensión en los mercados internacionales.
El gas natural europeo también registró incrementos significativos. El contrato TTF, de referencia en Países Bajos, subió un 56,5%, pasando de 32 a 50,1 euros por megavatio hora, consolidando un mes de fuerte volatilidad que ha afectado tanto a la energía como a la Bolsa española.