El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere poner fin cuanto antes a la guerra con Irán, incluso si el estratégico estrecho de Ormuz continúa cerrado. Según informa The Wall Street Journal, el mandatario ha trasladado a su entorno más cercano su intención de no prolongar la campaña militar más allá de lo previsto.
Trump, conocido por sus cambios de postura, ha variado su discurso en las últimas semanas sobre cómo gestionar el conflicto. Ahora parece inclinarse por dar por concluida la ofensiva sin forzar la reapertura del estrecho, una operación que podría alargar la guerra más allá del plazo de entre cuatro y seis semanas que él mismo fijó.
En paralelo, el presidente ha lanzado duras críticas a los países que no se han sumado a la ofensiva militar contra Irán, instándoles a actuar por su cuenta. En un mensaje directo, afirmó: “Encuentren un poco de coraje tardío y vayan al estrecho y TÓMENLO”, dejando clara su presión sobre aliados europeos y asiáticos.
Además, Trump ha defendido que Estados Unidos no depende tanto del petróleo de la región, lo que reduce la urgencia de reabrir el paso marítimo. Esta postura contrasta con la situación de otros países, más afectados por el bloqueo del flujo de crudo, gas y materias primas desde Oriente Próximo.
El mandatario también ha elevado el tono al asegurar que Irán ha sido derrotado: “Irán ya ha sido esencialmente aniquilado. Lo más complicado ya está hecho”. Estas declaraciones refuerzan su narrativa de victoria pese a la incertidumbre sobre el futuro de la región.
Finalmente, Trump ha lanzado un mensaje contundente a sus aliados, sugiriendo un cambio en el papel internacional de Estados Unidos: “Tienen que aprender a luchar por ustedes mismos”. Con ello, deja entrever una menor disposición a intervenir en conflictos externos, incluso cuando afectan directamente a socios estratégicos.