La cuenta atrás para el Mundial de 2030 sigue avanzando y Bilbao ha sido protagonista en esta hoja de ruta. Una delegación de la FIFA ha visitado el estadio de San Mamés, en lo que supone una de las últimas paradas dentro del recorrido de inspección por las sedes españolas que formarán parte del torneo. La cita ha generado expectación en la ciudad, que aspira a jugar un papel relevante en una competición histórica.
Este Mundial será especial por múltiples razones. No solo se celebrará en España, Portugal y Marruecos, sino que también incluirá partidos inaugurales en Sudamérica para conmemorar el centenario del primer campeonato. En este contexto, cada estadio seleccionado debe cumplir con exigentes criterios técnicos, logísticos y organizativos.
Durante la visita, los expertos de la FIFA, acompañados por representantes de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), analizaron las instalaciones del estadio bilbaíno, hogar del Athletic Club. Con una capacidad superior a los 53.000 espectadores, San Mamés se ha consolidado como uno de los recintos más modernos y funcionales del panorama europeo.
La inspección forma parte de un proceso detallado que evalúa aspectos como la seguridad, la accesibilidad, los servicios para aficionados y medios de comunicación, así como la capacidad organizativa de la ciudad. En este sentido, Bilbao ha demostrado en numerosas ocasiones su solvencia como sede de grandes eventos deportivos.
El estadio, inaugurado en 2013 tras una profunda remodelación, destaca por su diseño innovador y su versatilidad. La construcción se llevó a cabo en dos fases, lo que permitió incorporar progresivamente mejoras estructurales y espacios exclusivos como los palcos VIP. Todo ello lo convierte en un candidato sólido para albergar partidos del Mundial.
Además, la implicación institucional y el entusiasmo de la afición local refuerzan la candidatura de la ciudad como una de las sedes más atractivas del torneo.
La visita a San Mamés llega después de otras paradas importantes en ciudades como Barcelona, Zaragoza, Madrid y Sevilla. Con este recorrido, la FIFA avanza en la evaluación de las infraestructuras que acogerán uno de los eventos deportivos más relevantes del mundo.
El objetivo es garantizar que cada sede esté preparada para responder a las altas expectativas de un torneo que reunirá a millones de espectadores y aficionados. La coordinación entre instituciones, federaciones y organismos internacionales será clave en los próximos años.
Tras su paso por España, la delegación continuará su gira en Portugal y Marruecos, completando así el análisis de las sedes principales. Este trabajo conjunto refleja la dimensión global del Mundial 2030, que busca ser una celebración del fútbol a escala internacional.
Para Bilbao, esta visita representa mucho más que una inspección técnica. Es una oportunidad para situarse en el mapa mundial del deporte y demostrar su capacidad para acoger eventos de primer nivel. Con San Mamés como emblema, la ciudad se prepara para un posible protagonismo en una cita histórica.