El Real Madrid logró una victoria vital en su visita al Espanyol (0-2) en un duelo marcado por la necesidad de puntuar para retrasar el título liguero del FC Barcelona. Con este resultado, el equipo dirigido por Álvaro Arbeloa impide que el conjunto azulgrana se proclame campeón de forma anticipada antes del Clásico, evitando así el tradicional pasillo en la próxima jornada y manteniendo mínimas opciones matemáticas de pelear por el campeonato.
El encuentro no comenzó de forma sencilla para los visitantes, quienes acusaron la baja por lesión de Kylian Mbappé. Durante los primeros compases, el Espanyol llevó peligro mediante las internadas de Rubén Sánchez y Roberto Fernández. Para colmo de males, el Madrid sufrió un nuevo contratiempo físico con la lesión muscular de Ferland Mendy, quien tuvo que abandonar el terreno de juego a mitad de la primera parte, siendo sustituido por Fran García.
La tensión y la polémica arbitral también marcaron el desarrollo del choque, especialmente en un enfrentamiento constante entre Vinícius y Omar El Hilali. El colegiado Gil Manzano llegó a mostrar la tarjeta roja al lateral perico por una entrada sobre el brasileño, pero tras la intervención del VAR, la decisión fue rectificada y quedó en una amonestación. Pese al dominio territorial del Madrid, el Espanyol estuvo a punto de adelantarse antes del descanso con un remate de Cabrera que Lunin salvó milagrosamente.
En la segunda mitad, cuando el conjunto blanco atravesaba sus peores minutos de juego, emergió la figura de Vinícius Júnior para desatascár el marcador. El extremo brasileño firmó una gran jugada individual tras una pared con Gonzalo García, recortando a dos defensores para batir a Dmitrovic con un disparo raso. Poco después, el carioca selló su doblete personal con un potente remate a la escuadra tras una asistencia de tacón de Jude Bellingham, sentenciando el partido.
En el tramo final, el Espanyol intentó reaccionar, pero la falta de puntería y la solidez de Andriy Lunin bajo los palos aseguraron la portería a cero para los madridistas. Con estos tres puntos, el Real Madrid llega al Clásico del próximo 10 de mayo con el orgullo intacto, habiendo cumplido el objetivo de obligar al Barcelona a ganar en el campo para certificar su éxito en LaLiga.