El petróleo y el gas han vivido este miércoles una gran subida tras la denuncia de Irán de un ataque de EE UU e Israel contra el mayor campo de gas del mundo, el yacimiento de South Pars, situado en el Golfo Pérsico y compartido por Irán y Catar. La infraestructura energética, clave a nivel global, abarca unos 9.700 kilómetros cuadrados, con una parte significativa en territorio iraní.
El impacto alcanzó instalaciones del complejo, provocando un incendio que fue controlado por equipos de emergencia. Las autoridades pidieron a la población que evitara acercarse a la zona y mantuviera la calma ante el incidente.
Irán ha condenado el ataque como un “crimen de guerra” y ha advertido de que “no quedará impune”. La tensión se ha intensificado tras la confirmación por parte de Israel del asesinato de Alí Lariyani, alto cargo de seguridad iraní, lo que ha desencadenado una respuesta militar inmediata.
Como represalia, Irán ha lanzado ataques sobre Israel que han alcanzado edificios residenciales en Tel Aviv y una estación de metro, causando al menos dos muertos. Además, se han registrado bombardeos en Beirut y un ataque contra la embajada de Estados Unidos en Bagdad, mientras sistemas de defensa aérea interceptaban misiles en Dubái.
El conflicto suma ya diecinueve días de ofensiva continua, con uso de munición de racimo por parte iraní y una escalada que amplía el alcance geográfico de los enfrentamientos en Oriente Medio.
En paralelo, Donald Trump ha reavivado la polémica internacional con críticas a la OTAN, asegurando que Estados Unidos no necesita apoyo externo y reiterando que la guerra terminará “en dos días”, pese a la creciente inestabilidad y a la dimisión de su director del Centro Nacional Antiterrorista, Joseph Kent.