Al vivir en Estepona no era difícil encontrarse con Gemma Cuervo en los muchos acontecimientos que, sobre todo en verano, se suceden en esta orilla del Mediterráneo tan deliciosa para vivir.
Años atrás, tanto Gemma Cuervo como yo, tuvimos el privilegio de ser nombrados Hijos Adoptivos de Estepona por la generosidad de su alcalde don José María García Urbano. Tal distinción permitió que la fabulosa actriz y persona tuviésemos motivos para saludarnos y recrearnos juntos con la distinción. La última vez que pude hablar brevemente con Gemma Cuervo ya la vi desdibujada en un rostro que tanto nos había complacido en el teatro y la televisión: yo la hablaba como si fuera “Vicenta”. Mantenía, sin embargo, la misma vitalidad, algo forzada, que le acompañó toda la vida.
Protocolo nos había puesto juntos en un acto cultural del que yo tenía que salir antes de tiempo. Con voz calmada me sujetó la mano:
-No te vayas ahora, que va a venir papá…
Yo pensé que estaba confundida, pero en seguida me aclaró: “Todo hijo adoptivo tiene un padre. Y el nuestro es el alcalde, a punto de llegar”… ¡Dios la tenga en su Gloria!
Pedro Villarejo